Manta de infrarrojos y turmalina

Los chalecos y mantas de infrarrojos proporcionan infrarrojos lejanos (FIR) que son los rayos invisibles de la luz solar natural que tiene la longitud de onda más larga.
Es una energía radiante que penetra hasta 4 cm por debajo del nivel de la piel.

Esta energía radiante es diferente de la conducción de calor (efecto termogénico) que calienta las capas superficiales y causa la sudoración, que además deshidrata la red de miofascia.

El infrarrojo lejano alcanza capas más profundas de miofascia, reduce la viscosidad y el flujo del líquido intersticial (efecto tixotrópico), y mejora la resistencia tensional de la red de miofascia.
Además, el efecto tixotrópico es capaz de evitar el blindaje tixotrópico superficial creado por efecto termogénico.

Para estructuras homogéneas como la miel y el dulce de chocolate, el efecto termogénico es directamente proporcional al efecto tixotrópico. Sin embargo, nuestro cuerpo humano es heterogéneo y por lo tanto el efecto termogénico es diferente del efecto tixotrópico.

Los chalecos y las mantas Infra red facilitan el cambio en la columna vertebral: desde un aspecto blanquecino en una radiografía hasta un aspecto grisáceo, y de la falta de espacio entre los discos vertebrales a mayores espacios entre los discos.

Usarlo unas horas al día ha demostrado ser muy eficaz en esta facilitación de la columna vertebral.

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