ALIMENTANDO NUESTRO SER DE LUZ

“En el mundo todo es señal, amigo mío. El azar no existe”. Antonio Buero Vallejo.

Necesitamos reequilibrar, rearmonizar y energetizar nuestro ser a través de los alimentos.

Nutramos nuestro cuerpo físico para poder respirar, beber y seguir viviendo, pero seamos conscientes de que también, en este camino que es la vida, tenemos que nutrir nuestros pensamientos, nuestro ánimo y el alma.

A veces comemos por supervivencia, por placer, por pertenencia a un grupo… pero nos olvidamos de que también tenemos que comer con el objetivo consciente de optimizar nuestra vida.

Tenemos que aprender a equilibrar el hambre física, emocional, mental y espiritual.

Una vez que tenemos afortunada y saludablemente satisfecha el hambre física, viajemos por los diferentes tipos de hambre para que todos estén satisfechos.

Cuando nuestros pensamientos rápidos dirigen nuestras vidas según unas normas y sistemas establecidos por otros y nos dominan las creencias en blanco o negro, le damos la espalda al resto de sensaciones que nos envía el cuerpo, a nuestro instinto, impidiendo que el resto de hambres sean nutridas.

Miremos hacia el interior, hacia que necesitan como alimento nuestro cuerpo emocional, espiritual y mental.

Sabemos que los cambios en el cuerpo físico son muy lentos. Así que es cuestión de paciencia si queremos conseguirlos. Nosotras hemos tenido que estudiar mucho para entender que el proceso de avance de Any a nivel físico tiene que ser necesariamente lento. Un avance rápido puede suponer un desequilibrio inaguantable.

A muchos, a los cuerpos emocional y espiritual no nos han enseñado cómo alimentarlos, por eso nos dan miedo, por lo desconocido. Y a veces no los queremos conocer bien, porque entonces pesan mucho. Así que utilizamos la comida para alejarnos de ellos, inhibirnos, taparlos con comida chatarra y bebida. Basta ya.

Nuestro cuerpo metal, la torre de control, está lleno de información y es rápido como un cohete. No nos deja tiempo para reflexionar, porque ya está en otra cosa. Así que nos paraliza o nos confunde con todas las posibilidades.

Miremos nuestros cuerpos desde el corazón, buscando alimentarlos para el equilibrio, la moderación y sin extremos.

Démosle importancia a los alimentos que ingerimos: texturas, colores, sabores, sensaciones, energías, temperaturas… Estamos alimentando todos nuestros cuerpos y órganos vitales. Pero al mismo tiempo seamos conscientes de otras necesidades que también nos nutren.

El cuerpo físico necesita descanso, respirar, movimiento, lavarnos, que vayamos a terapia, etc. que son también alimentos.

El cuerpo emocional necesita que nos escuchen, nos ayuden, nos acompañen, etc. Y un medio de eliminación de la basura acumulada. Y que seamos nosotros los creadores de nuestras emociones, no los demás. Necesitamos amor, ver el amanecer, una flor, música…

Para el cuerpo mental tenemos que buscar tranquilidad, silencio, relajación, meditación… Calmemos la mente. Cuando el cuerpo se cansa la mente descansa: ejercicio físico para aquietar nuestros pensamientos.

Y el cuerpo espiritual lo podemos alimentar trabajando nuestras creencias limitantes. Nuestros pensamientos crean nuestra realidad, así que seamos conscientes y agradezcamos, oremos y meditemos. Tenemos que elevar nuestra vibración como seres de luz que somos, seres energéticos.

Los cuatro cuerpos tienen que formar un equipo para vivir en PAZ desde el AMOR y ser FELICES.

Y cuánto nos queremos, está muy relacionado con lo que comemos a todos los niveles.

Alimentemos todos nuestros cuerpos siendo conscientes de nuestras acciones. Tenemos un cerebro en la cabeza y otro en el intestino y ambos están conectados. Esta conexión es muy importante para que nuestros neurotransmisores funcionen bien, como la dopamina o la seratonina. Ëstas controlan nuestro estado de ánimo, nuestro comportamiento, y depende también de la calidad de nuestro sistema digestivo. Por su lado cada órgano corporal tiene una emoción diferente, y según cómo comamos, nuestros órganos estarán más o menos saludables: mucha proteína nos hará estar irascibles y coléricos; etc. Peso, barrera de toxinas, síntesis de vitaminas, formación de neurotransmisores, defecación, absorción de nutrientes, estado de microbiota… todo está basado en la conexión entre nuestro sistema digestivo y el cerebro.

Por lo tanto nuestra consciencia depende también de los alimentos que ingerimos, la calidad de la microbiota que tengamos y de la absorción correcta de los nutrientes para nuestro cerebro. No intoxiquemos nuestros cuerpos con alimentos sucios. Nada de comida ultraprocesda, azúcar, carbohidratos simples, gluten, leche, exceso de proteína, aditivos, etc. que nubla nuestra vida, que nos hace confundir la falta de voluntad con el no poder hacer algo. Evitemos los antinutrientes (trabajo externo) y favorezcamos la asimilización de los alimentos (proceso interno).

Seamos conscientes de que nuestras Hormonas, Sistema Digestivo y Sistema Nervioso van de la mano.

Necesitamos comida saludable, higiene en nuestra vida y aprender a gestionar nuestros recursos.

Tenemos que distinguir si necesitamos comer mejor, o saber que aunque comamos de forma saludable necesitamos un abrazo, salir a dar un paseo, desconectar… Todo es alimento.

Y descansar durante la noche también es importante para nuestro sistema. Es tan simple como hacer un ayuno 12/12. Un ayuno físico, pero también emocional y mental. Paremos.

Sensibilidad, amor y consciencia a la hora de alimentarnos.

Descodifiquemos nuestra alimentación, para que nuestro campo áurico esté equilibrado.

#anayany
#DíaMundialdelaNutrición
#amorinfinto
#vidafeliz

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