CARICIAS TERAPÉUTICAS

Tocarnos es simplemente necesario.

Muchas veces no es posible, y las caricias positivas llegan desde las palabras, con las miradas o con los recuerdos.

Pero si estamos cerca y podemos, no olvidemos nunca tocarnos.

Un abrazo es terapéutico si se hace desde el amor, e igualmente las terapias de cualquier tipo se deben de hacer desde un contacto cariñoso.

Por eso las madres y los padres somos los que mejor podemos ayudar a diario a nuestros hijos en muchos campos. Porque lo hacemos todo para ellos desde el amor infinito y mantenemos a diario ese contacto físico que no vamos a romper nunca, a diferencia del cordón umbilical. Cuando les besamos, les abrazamos, les ayudamos a cambiarse, en el baño…todo lo hacemos por amor.

Las personas que sensorialmente tienen problemas a nivel táctil utilizan la inteligencia para procurar el contacto con los demás y que estos estén bien a su lado a pesar de las limitaciones, porque saben que así ellos estarán un poco mejor, y a su modo buscan rutinas, creando confianza, para poder relacionarse de una forma comprometida con los demás. Inteligentemente conocen la importancia del cariño corporal y lo ofrecen a su manera.

Por eso el grado terapéutico del contacto de cualquier tipo es incuestionable. Toquémonos para sanarnos.

Una de las formas más simples de iniciar un proceso de sanación es el contacto físico.

La medicina china, el reiki, otras terapias energéticas e incluso investigaciones actuales como ABR lo demuestran: el contacto físico es sumamente importante. Tocarse y ser tocado sana.

En el acto de tocar circula energía desde el donante hacia el cuerpo del receptor, directamente o mediante materiales de transferencia.

Siempre que la energía circula se promueve la salud. Cuando la energía se estanca, genera dolencias y a largo plazo, endurecimiento y enfermedades.

Además las manos, o estas a través de los medios de transferencia, al pasar por distintas partes del cuerpo, estimulan los canales energéticos, los puntos de acupuntura, los chakras y otros centros de energía menores pero importantes de nuestro cuerpo. Y por supuesto, sabiendo la técnica adecuada, la fascia.

Al TOCAR simplemente demostramos amor.

Por eso es importante trabajar terapéuticamente desde la consciencia.

Pero también estar en el ahora cuando le damos un abrazo a un amigo, o en una caricia a nuestros hijos o pareja.

Somos energía y fluye por nosotros. Compartirla es un acto de generosidad.

Transformemos cualquier contacto físico en un momento idílico para compartir algo más.

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