CELEBRAR LA VIDA A DIARIO

“El mundo nunca tendrá hambre de motivos para asombrarse; pero sí tendrá hambre de asombro”. Chesterton.

Un niño sobre-estimulado, con un entorno que no se ajusta a su ritmo interno, pasa a dejar de desear “desde dentro”, se vuelve pasivo y pasa a depender de estímulos externos. 

Menos consumo y más conocernos a nosotros mismos, menos vivir hacia el exterior y más cariño, menos ruido y más silencio, menos materialismo y más amor…

Los padres somos el mejor regalo para un niño.

No se trata de estar haciendo cosas con ellos sin parar, se trata de regalarles miradas y de escucharles, de estar disponibles.

Esa sencillez es la última sofisticación. 

Menos cosas y planes y más tiempo para compartir. Que en medio de tantas distracciones, nuestros hijos puedan asombrarse ante lo irresistible de la belleza de las cosas sencillas de la vida.

Menos regalos, comidas raras, juguetes, ropa…

El consumo excesivo va en contra de una filosofía de vida salutogénica. 

No hace falta mucho para ser felices. 

Enseñemos a nuestros hijos a valorar estar juntos, hablar, compartir, preguntar, escuchar, mirar… 

El mejor regalo para ellos es que ESTEMOS A SU LADO en el camino a pesar de las dificultades.

Agradezcamos lo que tenemos, compartamos y no malgastemos.

Y si Educamos en Valores, el resultado es celebrar a diario la vida sin necesidad abusar de cosas materiales.

Disfrutemos todos los días del Sol, y de ser felices y libres.

#anayany
#amorinfinito
#vidafeliz

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