Deuda buena, deuda mala.

Hoy en día, todos estamos endeudados (o casi todos).

Todos hemos comprado una casa y hemos tenido que pedir una hipoteca.

Si no es tu caso:

FELICIDADES – si has podido comprar tu vivienda sin hipotecarte, o FELICIDADES – porque aún estás a tiempo de evitar caer en la carrera de la rata.

Hoy os voy a hablar de la diferencia entre Deuda buena y deuda mala.

Supongo que a estas alturas todo el mundo habrá leído varios de los libros de Robert Kiyosaki o ” El Hombre más rico de Babilonia”.

Si no lo habéis hecho, por favor, ¡hacedlo ya!

 

Definición:

  • Deuda Buena: la que sirve para comprar activos (que ponen dinero en tu bolsillo)
  • Deuda Mala: la que usamos para consumir y gastar (la que saca dinero de tu bolsillo)

 

¿Podéis pensar en ejemplos en vuestra propia vida de lo que sería deuda buena y deuda mala?. Vamos a hablar de algunos:

  •  Hipoteca para comprar la vivienda habitual. Todos la tenemos, la hipoteca de nuestra casa. A tipo fijo, a tipo variable, a 20 o a 35 años,… pero todos debemos dinero al banco. Todos pagamos intereses al banco. Queda claro, la deuda hipotecaria de tu vivienda habitual es una DEUDA MALA.

En muchos casos, no tendremos más remedio, o compramos o alquilamos y … “alquilar es tirar el dinero” o al menos eso nos han dicho, es el “mantra” que repetimos sin pensar y que nuestra madre nos ha repetido desde que nos emancipamos: “hija, a ver si te compras ya una casa, que estás tirando el dinero”

  • Hipoteca para comprar una segunda residencia en la playa, por ejemplo. Un conocido, no lejos de su jubilación, estaba atrapado en un trabajo que odiaba porque en pleno Boom inmobiliario había tenido que hipotecarse para comprar una vivienda en la playa para pasar las vacaciones (actualmente solo 2 – 3 semanas al año).

Haced números: intereses, costes de tener la casa (luz, agua, impuestos, comunidad,…)  Podría pagarse 2 semanas en un Hotel de lujo cada año por mucho menos de lo que le suponía esa segunda residencia – y encima podría dormir bien por las noches, todas las noches, sin el stress que le causaba la necesidad de “cumplir al 100%” en un trabajo que odiaba. ES DEUDA MALA

  • Otro caso sangrante, el coche. Que sí, que todos necesitamos un coche y bla bla bla bla… ¿Has pensado realmente si necesitas ese coche? ¿O si vives en Madrid y podrías ir en taxi o metro? ¿Has hecho números de lo que te supone el coche en gastos (quitar dinero de tu bolsillo):  el IVTM (la viñeta), la zona azul, las revisiones, el cambio de aceite, la gasolina, el tener una plaza de garaje…

Nosotros tenemos coche, pero no queremos tenerlo, aunque hemos visto que es imprescindible para nosotros por el tema de la discapacidad y vivir en un “pueblo”.  Pero adquirimos el coche que nos podíamos permitir, eliminando endeudarnos para no tener DEUDA MALA.

 

Pasemos ahora a algunos ejemplos de DEUDA BUENA:

  • Te compras un piso que pones en alquiler,  lo alquilas y el inquilino paga una cantidad suficiente para cubrir el pago de la hipoteca (principal e intereses), la comunidad, los seguros… y encima te queda una pequeña ganancia… ES DEUDA BUENA.

Este es el caso que propone principalmente Robert Kiyosaki en sus series de libros Padre Rico.

Robert Kiyosaki y los Advisors

¡Lo mejor de todo es que FUNCIONA!

  • INICIAR UN NEGOCIO o ampliar un negocio, o mejorar uno existente. Imagínate que eres escritor y necesitas un nuevo equipo informático. No lo vas a usar para jugar al Fornite, sino para ayudarte a generar nuevos o mayores ingresos. Si necesitas ese nuevo equipo y te endeudas para poder comprarlo, eso es DEUDA BUENA.

 

Y vosotros, ¿tenéis deudas que os hacen cada vez más pobres? O ¿habéis entendido cómo funciona el mundo del dinero y estáis utilizando la deuda buena para ser cada vez más ricos?

Una última reflexión: ¿debo endeudarme para invertir en productos financieros de riesgo ( la Bolsa, las criptomonedas)? Mi respuesta es SÍ y NO.

Sí, si eres un Experto en el análisis técnico y fundamental y tu situación financiera es desahogada (y puedes hacer frente a la deuda si la inversión cojea porque tienes capital libre para pagar el préstamo). Por eso, si eres INVERSIONISTA pero no conoces un mercado, es importante estar al día o unirte a un equipo o comunidad que te acorte la línea de aprendizaje.

Para los que no tienen una economía boyante para invertir en los mercados financieros, la inversión debe realizarse con lo que Robert Kiyosaki llama “Págate a ti primero”: de tu total de ingresos aparta una cantidad, un 10 o un 25% cada mes y utilízalo para invertir, pero nunca, NUNCA, arriesgues lo que no tienes (endeudándote) para adquirir un activo en el que no tienes la seguridad de que tu inversión sea capaz de pagar la deuda.

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