¡FELICES FINES DE SEMANA DE VERANO! (IV)

Este verano vamos a dedicar los fines de semana a cuidarnos aún más. Para compartir y regenerar. Para descansar y recuperar fuerzas. Silencio, ayuno, calma y tranquilidad. Momentos espirituales, de meditación, etc.

Vivir unas horas de paz, conectar con el corazón, relajar las tensiones, escribir y estudiar, perdernos en el no hacer y encontrarnos con nosotras mismas. Es también una oportunidad para cultivar el amor por la familia, cuidar la salud y desconectar de todo. Tiempo para relajarnos y caminar.

Momentos para nosotras, sin wifi y disfrutando de lo que nos rodea.

Este fin de semana lo hemos dedicado a la limpieza interior y exterior. La mente es la casa y la casa es la mente.

Internamente tratamos de estar siempre en orden, tanto en mente como en espíritu.

Pues lo mismo debemos hacer en nuestra casa o cualquier espacio vital en el que nos encontremos. A nosotras nos gusta ordenar y limpiar para que esté saludable y evitar caer en el caos.

Ordenar la casa o cualquier otro espacio de manera consciente y relajada, quitando el polvo como si lo quitáramos de nuestro propio corazón, es importante en el camino a la felicidad. La suciedad y el desorden no favorecen el avance.

Por la mañana, recién levantados, podemos realizar estas tareas de limpieza con toda la familia. Barremos el polvo para remover nuestros deseos terrenales. Fregamos la suciedad para liberarnos de nuestras ataduras. Toda la familia, juntos, como una manera de convivir y de ordenar aquello que tiende al caos de manera natural.

Lo importante está en hacerlo abstrayéndonos de cualquier otra cosa ajena, aprovechando el momento mindfulness que implica cada tarea de limpieza. Que el tipo de energía que le imprimimos a la inevitable faena de la limpieza, pase de fastidioso a un momento de placer por el trabajo y los resultados.

Curiosamente, los beneficios de ordenar el hogar también han sido comprobados por la ciencia: las personas que disfrutamos de ordenar nuestros hogares somos supuestamente más relajadas y tenemos menos estrés, según algunas investigaciones.

Limpiar el hogar mejora nuestras vidas, genera disciplina y ayuda al cuidado de la familia. Así que no hay más que beneficios en el hábito de ordenar y limpiar.

La limpieza del hogar puede ser algo rutinario y fastidioso o algo esclarecedor y una experiencia enriquecedora. Disfrutemos de cada momento.

A nosotras nos parece un tiempo maravilloso para meditar, y cuando terminamos, sentirnos satisfechas con un trabajo bien hecho y regalarnos con un baño refrescante en la piscina para osmotizar y limpiar también por dentro.

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