TODO IMPACTA EN LA FASCIA

«Deja de luchar y comienza a construir». Leonid Blyum.

Igual que otros hacen deporte, algo que para nosotras tiene un impacto duro sobre nuestro cuerpo, nosotras lo trabajamos de otra manera. Y es maravilloso conocer cómo movilizar el cuerpo y solucionar problemas físicos, viviendo de forma saludable, a través del trabajo consciente de la fascia con ABR, el yoga, etc.

Nosotras estamos encantadas de conocer y utilizar a diario técnicas fasciales como prevención para evitar problemas corporales y el punto de dolor. La fascia es nuestro escudo de protección y lubricación y a través de ella todo el cuerpo está conectado. 

Ya llevamos años de Terapia Slow. La lentitud es imprescindible para que el cuerpo no colapse, acumulando horas que dan resultados constantes y duraderos. El deseo de resultados rápidos y visibles inmediatamente es intrínseco al ser humano en todos los campos de la vida, por la falta de paciencia. Sin embargo, para nosotras es estupendo estar en este camino lento pero lógico, y con los años, el tiempo nos ha dado la razón y los resultados en todos los campos nos han acompañado.

Es un camino de formación, aprendizaje experimental e intuición sensitiva, de continua renovación para estar al día y siempre aprendiendo de los mejores. Y eso seguiremos haciendo.

Sabemos que las zonas de nuestro cuerpo que mantenemos en tensión crónica se convierten en zonas en las que perdemos sensibilidad, dejamos de percibirlas y no somos conscientes de la tensión que existe hasta que esta se agrava y se manifiesta en dolor. Cualquier trastorno físico o emocional (el estrés, el miedo, la depresión, o cualquier emoción negativa) produce una tensión y por tanto un acortamiento del tejido fascial provocando dolores y molestias en la zona o en otras partes del cuerpo más alejadas, debido a la tensión recíproca del tejido conjuntivo. La fascia es un continuo, es un TODO. Muchos problemas pueden tener una repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día, activas, tensas, agotándonos, degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos. Este hecho nos va creando, formando o cultivando un montón de verdaderos puntos débiles de salud. Las tensiones internas, tensiones fasciales, hacen que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central y creando un proceso degenerativo. Es muy posible que parte de nuestros problemas no diagnosticados sean porque estamos llenos de energía reprimida o no asimilada, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo.

Por eso surgen los problemas físicos crónicos, graves o simplemente molestos, así que nosotras somos conscientes de que liberar la fascia es liberar tensiones.

Si se produce un impacto traumático en una zona, la fascia se encarga de amortiguarlo repartiéndolo por el resto del cuerpo, como las ondas que deja una piedra lanzada al agua. Y cuando sufrimos algún tipo de tensión, la fascia se contrae y endurece. Los endurecimientos y bloqueos en la fascia (que, cuando está sana, es flexible y maleable), cuando se liberan, hacen que el cuerpo pase a tener más energía.

Así que si buscamos fuentes de energía, una parte muy importante es conocer cómo liberar nuestras tensiones y así entrar en un estado de relajación que favorezca la salutogénesis y nos haga antifrágiles corpórea y psíquicamente.

¡Estamos Fascianadas! Ese es el resultado de un trabajo a largo plazo consciente y constante.

Aprendizaje: Cuido y me cuido porque soy consciente de la realidad y de las consecuencias de no hacerlo ahora. 

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