EDUCAR DESDE EL AMOR

EDUCAR DESDE EL AMOR

La Educación es parte de nuestras vidas y el amor para nosotras es el ingrediente principal en todo lo que hacemos, también en los procesos de aprendizaje.

Aprender nos produce alegría y placer y forma parte de nuestro día a día. Aprendemos de todo y de todos, a veces como afrontar emocionalmente diferentes situaciones y otras veces conocimientos, destrezas, culturas…

Pero para aprender no solo tienen que acomodarse a nuestros conocimientos previos los nuevos para que se produzca un avance, para nosotras tiene que ser un acto de amor recíproco entre el aprendiz y el maestro o de autorealización en el caso del aprendizaje autónomo.

Una inquietud que tenemos clara como padres es no confundir Educar con Instruir. La familia Educa. El Sistema Educativo, por lo general, y según está planteado, Instruye.

Creemos que si no hay amor en el proceso, entonces se trata de pura Instrucción, no Educación.

Nuestro objetivo como padres siempre ha sido ayudar a que nuestra hija descubra el amor por las cosas (la naturaleza, la lectura, las inversiones…) y al mismo tiempo adquiera los valores que le permitan ser una persona feliz y ayudar a los demás. Por eso siempre hemos considerado que somos nosotros los que tenemos que intervenir y ayudarla cuando lo necesite para lograrlo.

La adquisición pura de conocimientos siempre ha sido voluntaria por parte de Any mediante el autoaprendizaje de conocimientos: filosóficos, científicos, financieros, geográficos, históricos, etc. Le encanta alimentar su mente metódicamente. Le cuesta un esfuerzo como a todos, indispensable por otra parte para poder asimilarlo, pero tiene la inquietud natural de cualquier niño por descubrir cosas nuevas y a la vez una emoción sin fin por saber, con lo cual se perpetúan sus ganas de aprender.

Además de aprender desde el amor, lo segundo más importante que nosotros le hemos intentado trasmitir a Any es la disciplina. No como sinónimo de castigo sino como marco de independencia y responsabilidad.

Creemos que los padres tenemos que acompañar el proceso educativo de nuestros hijos en cuestiones que no forman parte de un currículum, sino del desarrollo integral del ser humano: Educación cognitiva, emocional, espiritual, sexual, corporal, salutogénica, etc. Y por otra parte hacer que su Formación Reglada Obligatoria vibre pedagógicamente con los valores de nuestra familia.

Todos queremos que nuestros hijos tengan la mejor Educación, pero sin amor y disciplina no creemos que se pueda alcanzar la esencia de todo aprendizaje, que no es otra que la transformación.

Ya lo decía Santa Teresa de Calcuta, la diferencia no está en lo que hacemos sino en el Amor que ponemos en lo que hacemos. Es por ello que creemos que una buena Educación, que no Instrucción, necesita de algo que no se puede comprar con el dinero: Amor.

Démosles a nuestros hijos las herramientas y el ejemplo para pensar y descubrir por si mismos el mundo, y su naturaleza hará el resto.

LOS NIÑOS DE HOY SON LOS ADULTOS DEL MAÑANA

Ahora que está tan de moda lo de sacar “el niño interior”, ¿por qué no empezar por entender que debemos dejar que nuestros hijos se realicen desde ahora?

Vivimos en una sociedad llena de estrés y por desgracia los niños entran a formar parte de ese círculo vicioso de prisas y competencia alentada y seleccionada por edad desde muy pequeños.

Por eso intentemos no coartarles su ilusión por la vida y entusiasmo por el saber. Seamos conscientes y acompañémoslos en su Desarrollo Pleno como personas.

No solo pensemos en la instrucción específica en materias curriculares para que de mayores sean valorados socialmente por su puesto de trabajo. Pensemos en que puedan desarrollar la actividad que a cada uno le entusiasme, y que sean la mejor versión de si mismos.

Además de estudiar el niño necesita relacionarse, es un ser social por naturaleza. Relacionarse en un ámbito amplio, poder conocer a TODOS y no solo quedarse restringido a una minúscula parte. En esas relaciones estará el mayor aprendizaje. Relacionarse con la naturaleza y en la sociedad, así encontrarán las mayores de las riquezas: compañía, aprendizaje continuo, felicidad y paz.

Sabrán avanzar en la vida con sentido y siendo capaces de superar los obstáculos que se les interpongan en la misma. Una vida con momentos buenos y malos, pero que entenderán siempre que merece la pena vivir de manera plena, donde vean que todos y cada uno de nosotros no somos espectadores, sino que somos los actores principales de una vida llena de variedad.

Rodeémoslos de un clima positivo y de confianza, aplicando el valor de la alegría y la compasión, así como la paciencia que se necesita para resistir cuando las cosas no nos salen como teníamos pensado.

Que puedan aprender a diario desde el juego libre, para que se hagan responsables; desde las artes, para que valoren la belleza; que sean conscientes de las inteligencias múltiples, sabiendo que todos aportamos al equipo ; y realizando actividades en la naturaleza, así la respetarán siempre, a la vez que utilizan la imaginación para fomentar la creatividad y la innovación. Esas son el tipo de asignaturas que debe dominar un niño. El conocimiento le llegará por añadidura, por la curiosidad por lo nuevo y por el aprendizaje experimental, innato al niño.

A partir de ahí nuestros hijos serán capaces de sacar todo su potencial individual para mejorar el Mundo.

Para nosotras la Educación Íntegra está compuesta por muchos factores que tienen que vibrar en la misma sintonía para que no exista una dicotomía. Busquemos esta simbiosis en la que nuestros hijos sean los grandes beneficiados.

¿Alguna vez te has preguntado por qué hay que llevar a los niños al colegio?

No es educación alternativa, es neuroeducación.#


APRENDICES DEL AMOR INFINITO

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