“EL BUSCADOR” de Jorge Bucay recitado por Any Pascual.

Este es un cuento sobre la vida, para adolescentes y adultos, o más bien sobre la necesidad de vivir cada minuto y aprovechar la vida al máximo. Un relato maravilloso para pensar sobre la necesidad de ser felices y que puedes escuchar en la voz de Any.

“Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como un buscador…

Un buscador es alguien que busca; no necesariamente alguien que encuentra.

Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando. Es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda.

Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. Había aprendido a hacer caso riguroso de estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo. Así que lo dejó todo y partió.

Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos, divisó, a lo lejos, Kammir, Un poco antes de llegar al pueblo, le llamó mucho la atención una colina a la derecha del sendero. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores. La rodeaba por completo una especie de pequeña valla de madera lustrada.

Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en aquél lugar.

El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.

Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de aquel paraíso multicolor.

Sus ojos eran los de un buscador, y quizá por eso descubrió aquella inscripción sobre una de las piedras:

Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días

Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que aquella piedra no era simplemente una piedra: era una lápida.

Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en aquel lugar.

Mirando a su alrededor, el hombre se dio cuenta de que la piedra de al lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla. Decía:

Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas

El buscador se sintió terriblemente conmocionado.

Aquel hermoso lugar era un cementerio, y cada piedra era una tumba.

Una por una, empezó a leer las lápidas.

Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.

Pero lo que lo conectó con el espanto fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los once años…

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio pasaba por allí y se acercó.

Lo miró llorar durante un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

-No, por ningún familiar —dijo el buscador—. ¿Qué pasa en este pueblo? ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad? ¿Por qué hay tantos niños muertos enterrados en este lugar? ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que les ha obligado a construir un cementerio de niños?

El anciano sonrió y dijo:

– Puede usted serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre.

Le contaré…:

“Cuando un joven cumple quince años, sus padres le regalan una libreta como esta que tengo aquí, para que se la cuelgue al cuello. Es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella:

A la izquierda, qué fue lo disfrutado.

A la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.

Conoció a su novia y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana? ¿Dos? ¿Tres semanas y media…?

Y después, la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso…¿Cuánto duró? ¿El minuto y medio del beso? ¿Dos días? ¿Una semana?

¿Y el embarazo y el nacimiento del primer hijo…?

¿Y la boda de los amigos?

¿Y el viaje más deseado?

¿Y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?

¿ Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?

¿Horas? ¿Días?

Así, vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos… Cada momento.

Cuando alguien se muere, es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es para nosotros el único y verdadero tiempo vivido”.

#anayany

#vidafeliz

#amorinfinito.

APRENDER PARA CRECER

“Hay que favorecer en los niños el amor al planeta, antes que pedirles que lo salven” Heike Freire.

Nosotros hemos practicado, desde que nació Any, un estilo educativo basado en la confianza y respetando su inteligencia innata (con la que todos los niños nacen). 

Los niños y jóvenes tienen dentro de sí todo lo que necesitan para crecer y desarrollarse plenamente, solo hace falta facilitarles la libertad para hacerlo y no cortarles las alas.

El ser humano hace todos los días cosas increíbles e inesperadas para otros hombres. En eso consiste evolucionar como especie.

Y aunque todos somos iguales, cada uno venimos a cumplir una función en este Mundo, por eso somos al mismo tiempo tan diferentes. No dejemos que nada ni nadie nos limite nunca. Da igual la condición física, social o económica, está en nuestras manos, como padres, ayudar a nuestros hijos a llegar al máximo desarrollo posible en todas las áreas. 

Siempre hemos tenido claro que en mayor o menor medida, como padres, ejercemos, queramos o no, influencia en cómo Any va a ver al ser humano, la naturaleza y en el uso que haga de la tecnología. Así que trabajar juntos nuestro cuerpo emocional, espiritual, físico y mental nos pareció básico para mostrarle que ella, como todos, debe ser el ejemplo que quiere ver en el Mundo.

Desde el autorespeto, el respeto por los demás y por lo que nos rodea, ella ha llegado a entender que sí se puede crear un presente y un futuro feliz, pase lo que pase ahí afuera, y valora tener una relación saludable con nosotros, con ella misma, con los demás y con el entorno.

La pedagogía “verde” que practicamos con Any supone un acompañamiento consciente en todos sus procesos naturales de desarrollo, autoconocimiento y aprendizaje. 

Siempre tuvimos claro que darle a nuestra hija, desde los primeros años de la vida, y para siempre, amor puro e infinito es importantísimo. Así pudimos comprobar como iba floreciendo la capacidad natural, innata y espontánea de aprendizaje, para desarrollar un sin fin de intereses y conocimientos, que tienen todos los seres humanos que son libres.

No se trata de ser más o menos inteligente, se trata de trabajar, desde muy pequeños, en su confianza, con amor, y en el desarrollo máximo de sus capacidades. Todos tenemos algo que aportar a este mundo. 

Y según se van haciendo mayores confiemos aún más en nuestros hijos. Si son felices en el camino de la vida, van a poder alcanzar cualquier sueño. Ellos serán los futuros agricultores sostenibles, los futuros intraemprendedores o los próximos desarrolladores de Inteligencia Artificial .

Para Any aprender de todo por si misma es una forma de vida. El crecimiento interior es el camino que ha elegido. 

Al mismo tiempo, la tecnología también es para ella algo indispensable al pertenecer a la generación Z. El esfuerzo ha venido por encontrar un equilibrio entre la tecnología y el desarrollo natural. 

Un criterio básico para equilibrar naturaleza y tecnología siempre ha sido que Any sea consciente de su entorno, y se responsabilice de su cuidado y del impacto que realiza en la naturaleza, a la vez que utiliza las ventajas de vivir en la Era de la Digitalización para maximizar su tiempo creativo, de cuidados y formación. 

El uso de pantallas a partir de una edad mínima, donde el órgano de la visión esté completamente formado, utilizadas con consciencia, sin perder el control y sin dejar que ellas nos usen a nosotros en lugar de nosotros a ellas, es indispensable para que las nuevas generaciones creen el futuro.

Busquemos el Máximo Desarrollo del Potencial del Ser Humano en la Naturaleza, con el Hombre y aprovechándonos de las Nuevas Tecnologías. La Inteligencia Artificial será muy pronto un aliado para el pleno desarrollo del ser humano. Y son nuestros hijos los que tienen que alcanzar lo antes posible ese reto tecnológico por el bien de la humanidad y del planeta.

Solo hay un truco para vivir felices: el aprendizaje continuo desde el amor por el bien común.

#anayany

#vidafeliz

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EDUCACIÓN O PROHIBICIÓN

“Quien tiene paz en su conciencia, lo tiene todo”. San Juan Bosco.

A los jóvenes se les intenta enseñar ética y valores en los centros educativos con un libro de texto. Quizá algunos padres consideren que la ética se puede enseñar mediante palabras que incitan al buen comportamiento, mientras ellos mismos practican el libre albedrío.

Pero la ética difiere en muchos aspectos de otras materias que se puedan enseñar de forma académica, como las Matemáticas o la Física.

La ética que realmente nos sirve a todos como sociedad, y es como las gafas con las que miramos el mundo, no es una ética reducible a un libro de texto, sino la que se aprende (en lugar de enseñarse) mediante las interacciones con otros seres humanos y con el entorno: padres, maestros, amigos, naturaleza…

La ética se aprende, teniendo una mente abierta y un corazón amplio y generoso, con el ejemplo de nuestros mayores.

No se trata de la moral, de lo que consideramos que está “bien” y lo que está “mal” como humanos (aunque todavía no hemos descubierto que somos seres más inteligentes de lo que parecemos); ni de normas, cumpliendo unos determinados estándares, ajustándose o restringiendo la vida a los parámetros populares.

La ética se basa en el respeto y en la aceptación de todo lo que existe, incluidos nosotros, los otros y la Madre Tierra. Y eso no se aprende en un libro, eso se aprende con las experiencias en la vida, propias y ajenas.

La ética consiste en escuchar al corazón que nos susurra que todos somos iguales y que en todo hay amor. Así actuaremos en consecuencia y podremos vivir felices, en paz y desde el amor si valoramos y practicamos una vida saludable por el bien común.

Por eso es importante mostrar a las nuevas generaciones que siempre que perdamos el respeto por lo externo, nos estaremos faltando el respeto a nosotros mismos más que a nada.

Respetemos para que nos respeten. Cuidemos de la naturaleza para poder vivir en saludablemente. Y como padres, demos ejemplo para que nuestros hijos tengan un comportamiento ético.

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UNA DE CUENTOS (XXXIV)

Un eminente científico paseaba por el campo, aburrido, sin nada que hacer. De pronto se encontró un capullo de mariposa posando sobre la rama de un árbol. Al acercarse, el hombre se dio cuenta de que la mariposa estaba luchando para poder salir a través de un diminuto orificio. Tras un buen rato observando la crisálida y viendo que el insecto no conseguía abrirse paso hacia el exterior, el científico decidió ayudarle a solucionar dicho problema.Seguidamente cogió el capullo con delicadeza y lo llevó a su casa. El hombre estaba realmente excitado. Jamás había visto nacer a una mariposa. ¡Y mucho menos habiendo sido él quien lo posibilitara! Al poner la crisálida bajo la lente de su microscopio, pudo corroborar su primera impresión: el cuerpo del insecto era demasiado grande y el agujero, demasiado pequeño. Además, era evidente que algo andaba mal, pues la mariposa estaba sufriendo. Preocupado por el insecto, el eminente científico fue a buscar unas tijeras. Y tras hacer un corte lateral en la crisálida, la mariposa pudo salir sin necesidad de hacer ningún esfuerzo más.

Satisfecho de sí mismo, el hombre se quedó mirando a la mariposa, que tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas, débiles y arrugadas. Le acababa de salvar la vida. O al menos eso creía. Seguidamente el científico comenzó a acariciar al insecto, esperando que en cualquier momento el cuerpo de la mariposa se contrajera y desinflara, viendo a su vez crecer y desplegar sus alas. Estaba ansioso por verla volar. Sin embargo, debido a su ignorancia –disfrazada de bondad–, aquel eminente científico impidió que la restricción de la abertura del capullo cumpliera con su función natural: incentivar la lucha y el esfuerzo de la mariposa, de manera que los fluidos de su cuerpo nutrieran a sus alas para fortalecerlas lo suficiente antes de salir al mundo y comenzar a volar. Sus buenas intenciones provocaron que aquella mariposa muriera antes de convertirse en lo que estaba destinada a ser.

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GRANDES APRENDIZAJES DE LA VIDA

“La vida moderna es más moderna que vida.” Mafalda-Quino.

Joaquín Salvador Lavado, “Quino”, a través de su obra artística, Mafalda, era un gran representante de la Teoría Crítica Filosófica, usando el cómic como herramienta pedagógica de acercamiento a la Filosofía y mostrando los grandes interrogantes de la humanidad de una forma mágica.

La Filosofía, en esencia, ayuda a formar grandes seres humanos, los cuales deberíamos contribuir a cambiar el mundo, sin violencia, con el conocimiento.

El sueño y la esperanza de un mundo mejor es esencial para el pensamiento crítico y filosófico.

Promover la paz contra la violencia, buscar justicia social contra la discriminación, exigir legalidad contra la corrupción, etc., a través de cualquier manifestación filosófica, es el regalo que muchos “genios” han hecho al mundo.

Que valiente aquel que desea hacer reflexionar, despertar y ayudar a los demás.

Gracias Quino.

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GRACIAS MAESTRO

“Los errores nos convierten en personas más inteligentes, lo importante es no cometer los mismos”. Fernando González.

Gracias por ser y estar presente desde el día en que nos conocimos, eres el mejor “regalo” que Any ha podido recibir.

Nos cambiaste la vida y ahora nos acompañas en el camino. Eres más que un Mentor, para nosotros eres un AMIGO, una palabra que utilizamos poco porque para nosotras es muy importante y conlleva una gran responsabilidad.

Recibir directamente de ti una Master Class como la de ayer es un regalo impagable. Pero como sabemos que la vida devuelve con creces a las personas todo lo que dan a los demás desde la generosidad, la compasión y la experiencia de quien se sabe parte de un todo, estamos seguras de que tu vida es el resultado de la gran persona que eres.

Gracias por compartir con nosotras tanto sin pedir nunca nada a cambio, solo por el placer de ayudar desde tu sabiduría basada en tu experiencia como persona, padre, empresario y amigo.

El tiempo que se dedica a algo o alguien es para nosotras proporcional al amor, interés y generosidad de la persona que decide reservar su tiempo a esa actividad. Tú nos dedicas tu tiempo desinteresadamente y eso es algo tan valioso para nosotras y tan difícil de encontrar hoy en día… Tus valores, sentido de Familia y experiencia vital hacen que seas un Maestro en muchos aspectos y un espejo donde mirarnos. Siempre decimos que nos gusta rodeamos de personas que son de verdad, en muchos campos distintos de la vida, y tú eres un ejemplo de ello. 

Aquí estamos para todo lo que necesites y nosotras te podamos ofrecer.

Seguimos tus pasos, tus enseñanzas y eres el mejor ejemplo para Any. 

GRACIAS POR TODO, FERNANDO.

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VIVIR PLENAMENTE FELICES

“¿Tenemos la estabilidad mental y la inteligencia emocional para reinventarnos repetidamente?(…) los seres humanos se dividirán entre los que marcarán la diferencia y se adaptarán y los que sucumbirán al escenario de variabilidad constante que presenta el siglo XXI”. Yuval Noah Harari.

Creamos anayany.com para mostrar que SÍ SE PUEDE tener una vida plena con nuestras circunstancias.

Plena no significa libre de problemas, plena significa, para nosotras, feliz. Y feliz no es reírse a todas horas, ser feliz para nosotras tiene más que ver con el equilibrio, el centramiento y la paz interior.

Hemos llegado a la conclusión de que la aceptación de nuestros desequilibrios es lo que nos da el equilibrio y lo que nos hace únicas, con sus ventajas e inconvenientes.

Nuestra vida pasa entre cosas maravillosas y cosas que no lo son tanto pero que hemos aprendido a aceptar como parte del camino.

Nada de buscar lo perfecto. Buscamos estar centradas, con nuestras maravillosas imperfecciones.

Nos aceptamos, aceptamos a los demás y elegimos la vida que queremos vivir.

Aceptar, para nosotras, es encontrar el equilibrio para ser felices con lo que nos toca vivir: es encontrar la fórmula para solucionar, mejorar, adaptarnos, respetar y ver lo positivo de cada situación. Es comprender las cosas tal como son, y aceptarnos tal y como somos, respetándonos primero a nosotras mismas y por supuesto a los demás.

Por eso no nos asustan los cambios, los aceptamos como parte de nuestra evolución. Lo que tenemos claro es que nosotras somos siempre las mismas, solo que evolucionamos a través de experiencias de distintos tipos. 

Pero nuestro carácter, nuestra personalidad, nuestras rarezas, nuestras… no cambiarán nunca, porque nos encantan, las aceptamos, nos definen y nos hacen únicas. Muchos pensarán que somos raritas, locas o difíciles, pero a nosotras nos encanta.

Como somos transparentes y reales, con nuestras virtudes y defectos, nos sentimos bien con nosotras mismas en distintas situaciones. Y aprendemos a evolucionar bien, sin sufrimiento, sin desbordarnos, viéndonos capaces, con herramientas, aptitudes positivas y respeto por los demás. 

Porque evolucionar manteniendo la esencia es, para nosotras, vivir plenamente felices.

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HIPERSENSIBILIDAD A AGENTES EXTERNOS

“Los agentes perturban, los elementos nos ayudan” Leonid Blyum.

Esta vez, en el Curso de Formación de la Terapia Motórica que le hacemos en el hogar a Any, ABR, Leonid Blyum, su creador, nos dio su visión, basada en el estudio y la experiencia, sobre la reacción de Any con determinados AGENTES EXTERNOS.

Nos gustaría compartir este concepto con todas las personas que puedan preguntarse por qué sus hijos, sus conocidos, familiares, etc., tienen reacciones aparentemente “exageradas” frente a ruidos, luces, moscas, etc. 

Si este texto puede ayudar a alguien más a conocer y aceptar estas situaciones, bienvenido sea. Normalmente no hacemos este tipo de post, pero hoy lo consideramos importante. Con información SÍ SE PUEDE.

Los seres humanos interactuamos con el medio que nos rodea. En esta interacción hay elementos naturales que no podemos cambiar (viento, lluvia, etc.) y AGENTES EXTERNOS más o menos molestos dependiendo de nuestra sensibilidad y atención.

Entender cómo decide el cerebro a qué debe prestar atención puede ayudarnos a entender, a respetar y a actuar con naturalidad cuando algunas personas tienen ciertas reacciones atípicas. 

Como padres podemos observar claramente como algunos niños, frente a estos agentes, pierden el control, deciden aislarse y no interactuar con lo que está pasando a su alrededor. Otros sin embargo, como Any, la reacción que tienen es de focalizarse inevitablemente en ese agente extraño, y les resulta insoportable ese mosquito, ese sonido de moto, etc.

Siempre que nos enfrentamos a una situación nueva, cada detalle (cada luz, cada cambio en el tono de voz de una persona…) parece significativo. Sin embargo, a medida que ganamos en experiencia, y comenzamos a integrar esos estímulos aprendemos a modularlos y a entender cuál es importante y cuál no en relación a la respuesta que debemos dar en relación al entorno, lo que hace que el cerebro integre los fragmentos en un todo y le dé sentido a la información general. De esta manera, el cerebro domina un desafío y se mueve al siguiente, manteniéndose en estados fluctuantes entre alerta y relajación. 

En nuestros niños existe una curva de aprendizaje diferente, donde el cerebro se centra en detalles que conforman patrones específicos, no viendo o integrando el contexto en general. 

Toda percepción es un ejercicio de construcción de modelos, de hacer predicciones y ver si se hacen realidad. 

El cerebro de nuestros hijos pone énfasis en las diferencias entre las expectativas del modelo que construye y los datos sensoriales. Mientras otras personas podemos atribuir el sonido del claxon de un automóvil a una variación aleatoria en un entorno sonoro de una ciudad y desconectarla o aislarla porque no es relevante en ese momento, en el caso del cerebro de nuestros niños, cada bocinazo se percibe de manera consciente. 

Karl Friston, neurocientífico de la University College London, ha desarrollado los fundamentos matemáticos de la teoría de la codificación predictiva dentro de la reconocida Nueva Neurociencia o Neurociencia Moderna.

Las personas confiamos tanto en las expectativas de nuestro cerebro porque nuestras percepciones van más allá de la realidad. Gran parte de lo que hacemos, desde tocar las dieciséis notas en la guitarra hasta ajustar nuestra postura corporal sucede más rápido que los 80 mili-segundos que nuestras mentes conscientes necesitan para registrar información y actuar sobre ella. De esta manera el cerebro siempre está anticipando lo que viene después; genera un modelo del mundo, toma decisiones sobre esa base y actualiza el modelo basándose en la retroalimentación que le brinda la información sensorial.

Predecir y actualizar no son actos conscientes, ya que el cerebro construye sus modelos en múltiples niveles subconscientes. 

Por ejemplo, hace casi 20 años los investigadores mostraron que la corteza visual funciona de manera jerárquica y predictiva. La corteza visual primaria genera una predicción para los patrones de imagen a pequeña escala, como los bordes, y los perfecciona o refina su predicción para que coincida con las señales entrantes de la retina, pero si este ajuste fino localizado no es suficiente pasa la “pelota” al córtex secundario, que renueva sus expectativas para que patrones geométricos de mayor escala estén disponibles. Y así sube la jerarquía, evocando cambios cada vez más radicales, hasta que la pelota se detiene en el nivel más alto: la conciencia. Cuando el cerebro percibe una discrepancia, puede responder actualizando su modelo o considerando que la discrepancia es una desviación fortuita, en cuyo caso nunca llega a la conciencia consciente.

“Queremos atenuar las entradas falsas“, dice Friston. 

Hay otra alternativa en la que, frente a una discrepancia entre el modelo y el mundo, el cerebro también puede actualizar el mundo; por ejemplo, moviendo un brazo o flexionando una mano para hacer que la predicción se haga realidad. “Uno puede reducir los errores de predicción no solo actualizando el modelo, sino también realizando acciones“ dice Anil Seth, neurocientífico de la Universidad de Sussex en el Reino Unido. “De esta manera, la codificación predictiva puede ser no solo un sistema para la percepción, sino también para el control motor“. 

En el modelo de codificación predictiva el cerebro decide entre esas alternativas asignando una precisión a sus predicciones. 

Muchos sistemas de aprendizaje automático tienen un parámetro llamado “tasa de aprendizaje”, que, según Friston, desempeña el papel de la precisión predictiva. Friston ha comprobado como una red neuronal artificial aprende por ensayo y error. Si clasifica a un cachorro como un gatito, modifica sus conexiones internas para hacerlo mejor la próxima vez, y la tasa de aprendizaje dicta la cantidad de ajustes. El sistema puede ajustar la velocidad de aprendizaje para optimizar su entrenamiento y evitar problemas como el ajuste excesivo de los datos (reconociendo a todos los gatitos y cachorros con los que ya se ha encontrado, pero no entendiendo las características generales que distinguen a estas mascotas). La tasa de aprendizaje suele ser alta al principio, pero disminuye con el tiempo. 

En el modelo de codificación predictiva, el cerebro típico también comienza con una alta precisión y la reduce gradualmente, posiblemente ajustando las concentraciones de mensajeros químicos como la norepinefrina y la acetilcolina. “La creencia es que la precisión suele estar codificada por neuromoduladores en el cerebro, sustancias químicas que cambian la ganancia en las respuestas corticales“, según Rebecca Lawson, de la Universidad de Cambridge en el Reino Unido. Cuando es hora de iniciar otra ronda de aprendizaje, el cerebro pone en marcha la precisión de nuevo.

Sin embargo la precisión puede tener una tendencia a saltar a un nivel alto o a quedarse atascada allí en el caso de nuestros hijos; por determinada razón, el cerebro tiende a adaptarse excesivamente. 

El cerebro da muy poca credibilidad a sus propias predicciones y, por lo tanto, demasiado a la información sensorial. 

Friston y Lawson sugirieron que la codificación predictiva podría proporcionar la comprensión del mecanismo por el cual existe un desequilibrio entre predicciones y sensaciones. 

En la vida social algo que puede parecer obvio para las personas típicas, y ser sin embargo significativo para unos pocos, hace que algunas personas puedan tachar a nuestros hijos como caprichosos o consentidos.

Para nuestros hijos el mundo nunca deja de ser sorprendente. “Tienden a sorprenderse con más frecuencia que el resto de personas“ Kumagaya. 

Pero la hiperactividad o ese estado de alerta permanente es agotador. “Siempre estás esclavizado por las sensaciones“, según Friston. 

Prestar demasiada atención a lo mundano explicaría la sobrecarga sensorial que nuestros hijos experimentan. Pueden permanecer muy conscientes de las lámparas que emiten zumbidos, los ruidos del aire acondicionado, un mosquito, etc.

El problema se amplifica cuando se trata de las cosas más impredecibles de todas: los seres humanos. Predecir lo que alguien hará en un contexto dado es complicado.

De ahí su preferencia por la rutina, como un mecanismo de afrontamiento. 

Cuando los datos sensoriales reciben demasiado peso es cuando les resulta inaguantable. “En lugar de estar sorprendido de forma adaptativa cuando deberías haberte sorprendido, es como si hubiera una leve sorpresa en todo“ Rebecca Lawson.

Los propios investigadores de codificación predictiva reconocen que apenas están comenzando. 

“El cerebro es un artilugio muy constructivo y muy activo, que intenta forjar hipótesis y explicaciones con los datos y observaciones que le llegan” Karl Friston.

Si la codificación predictiva se sostiene como modelo podrían sugerir nuevas direcciones para las terapias. 

“Diferentes niños pueden mostrar retos en partes diferentes de esa cadena predictiva“, dice Chawarska, lo que podría requerir una variedad de enfoques. 

La codificación predictiva podría ofrecer la percepción que algunos padres ansían. 

Ayaya es una de esas adultas que han pasado por estos procesos en su niñez y actualmente comparte su experiencia para ayudar a otras personas. “Noté las diferencias entre yo y otros niños, y estaba pensando, ¿por qué sucedía esto? Como adulta mi ansiedad ha disminuido, no solo por el autoconocimiento que he logrado, sino también por la conciencia mostrada por mis familiares, compañeros y amigos.” A menudo, las personas típicas con las que pasa tiempo saben sobre su condición. “Me conocen. Así que me siento más libre de preguntar: me sorprendí, pero ¿y vosotros?“.

De nada sirve decirles a nuestros hijos “no pasa nada”, “solo es un mosquito”, etc. Igual que a nosotros hay cosas que nos resultan insoportables, para ellos estas cosas lo son. INSOPORTABLES. 

Así que apliquemos la aceptación, compasión y empatía en vez de verlo como un capricho, una reacción infantil o algo parecido. Es simplemente su modo de lidiar con los Agentes Externos.

Está claro que todas las personas somos diferentes, que todas percibimos diferente y que hay que respetar al otro y su interacción con el Mundo.

Y por eso nosotras, entre otras muchas cosas, hacemos ABR. Porque somos un TODO y así lo trabajamos. 

Gracias Leonid Blyum por la clase magistral, por hacernos reflexionar sobre las últimas investigaciones científicas y por ser consciente de cómo estos conocimientos teóricos pueden ayudarnos a trabajar infinitamente mejor con nuestros niños. 

Tener información tan actualizada en el campo de la Neurociencia Moderna, explicada por ti de forma tan generosa y sencilla y saber que estos conceptos tan actuales forman parte de la renovación holística de cada Técnica ABR, es un mágico.

En la Neurociencia Moderna convergen varias tradiciones científicas: la Embriología, la Fisiología, la Bioquímica, la Psicología, la Neurología, la Anatomía, la Bioingeniería, la Biotensegridad, la Fasciología o las ciencias de la Computación… 

Y, por supuesto ABR (a través de la investigación de Leonid Blyum) bebe de las últimas novedades de las múltiples investigaciones en todos estos campos. 

Muchos de los neurólogos tradicionales ni siquiera conocen estos conceptos.

Espero que los conocimientos que Leonid Blyum ha compartido con nosotros en la última sesión de ABR (basados en su experiencia, conocimiento y en las últimas investigaciones científicas) sean de ayuda a otras personas.

Gracias Leonid Blyum.

REFERENCIAS:

https://blyum.typepad.com/on_abr_and_beyond/

https://www.xn--abrespaa-j3a.es/que-es-abr?fbclid=IwAR3B9UCRZqca4qXpw1UBobhqShaKIfokvzLndE8pKxE1GtdqpErVoM9-Chc

https://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-formula-del-cerebro/1253759/

culturacientifica.com/2018/03/12/tojisha-kenkyu-la-tecnica-japonesa-la-los-pacientes-se-estudian-mismos/

djxhemary.wordpress.com/tag/codificacion-predictiva/

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UNA DE CUENTOS (XXXIII)

EL TELAR

“La vida del hombre es tejida en el telar del tiempo conforme un patrón que él no ve, y su corazón está en la lanzadera.

De un lado del telar esta la tristeza, del otro la alegría. Y la lanzadera, impelida alternativamente hacia cada lado, vuela para el frente y luego hacia atrás, cargando la línea que es blanca o negra conforme exige el modelo.

Al final, cuando la vida extrae el tejido terminado, y todos sus colores alternos son observados en su conjunto, se ve que los colores oscuros son tan necesarios a la tela como los colores brillantes”. Henry Ward Beecher.

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VIVAMOS ESPIRITUALMENTE Y AYUDEMOS A LOS DEMÁS

“Espíritu: aquello que está en el centro de mí. Para ser verdaderamente espiritual necesito mente alegre, descanso y alimentación sana”. Karmelo Bizkarra.

Pensar, sentir y hacer de forma armónica crea un todo equilibrado. 

Y en eso consiste para nosotras Ser Espirituales. Vivir en concordancia, felices. Que lo que hacemos, sentimos y pensamos nos dé siempre paz, nos ayude a estar relajadas y a ver la vida desde el amor infinito.

Esta forma de ver la vida también nos ayuda a disfrutar de ayudar. Para nosotras vivir es inseparable de ayudar al equipo, empezando por nosotras mismas, la familia, etc., hasta llegar al mayor equipo que lo formamos todos y todo.

Somos conscientes de esto y por eso actuamos desde el amor y tenemos claros nuestros objetivos. 

Intentamos ser conscientes y “hacientes” para evitar ser pacientes, clientes o sirvientes. Así somos libres para hacer, pensar y sentir desde nuestro interior y no influenciadas por los demás. Así estamos en armonía con el infinito.

Por eso crecemos a diario, por el bien propio y por el de los demás, y descansamos todas las noches desde el deber cumplido de aportar nuestro granito de arena.

Ahí afuera hay muchos agentes que nos pueden o no influir, dependiendo de donde tengamos el foco. Por supuesto que los agentes externos existen, pero para nosotras nunca son nuestra prioridad, no dejamos que nos quiten energía, nos perturben desde la ignorancia o nos manipulen. Respetamos la diversidad de pensamientos, acciones y opiniones, empezando por nosotras mismas, pero nuestro estilo de vida nos ayuda a discernir la verdad natural. Comer saludablemente ecológico; formarnos continuamente en diversos campos para tener la información más actualizada posible; practicar distintas técnicas salutogénicas, etc., forma parte de nuestro centramiento para poder vivir espiritualmente.

Nuestra vida es nuestra y por eso trabajamos para que todo lo que nos rodea esté en armonía. Si no es armónico existirá, pero no tendrá nunca nuestra atención y no dejaremos que nos impacte siempre que esté en nuestras manos.

Hacer, pensar y sentir paz, amor y todo lo que cree equilibrio de una forma natural nos ayuda a cumplir nuestro objetivo vital como seres espirituales que forman parte de un todo en el que todos somos igual de importantes para que el Mundo funcione naturalmente.

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