“Lee los libros que amarías haber escrito y luego escribe el siguiente libro que amarás leer. Esa es la receta verdadera para la autosatisfacción literaria”. Any Pascual.
Gracias a todos por adquirir el libro de Any, “Sensibilidad”, en cualquiera de los formatos disponibles.
Nos hace mucha ilusión ver vuestras reacciones con los ejemplares que ya os han llegado.
Seguimos compartiendo “Luz” en nuestro MURO DE SENSIBILIDAD y esperando vuestras fotos y vuestros comentarios una vez leído: qué poema os ha llegado al corazón, cuál os ha hecho reflexionar, con cuál os sentís más identificados, etcétera (de uno a todos).
“He disfrutado mucho con esta obra de teatro. Especialmente en el descanso”. Groucho Marx.
¡Qué gran obra de teatro es la vida! Por eso nosotras apreciamos el descanso, más tras unas fechas que parecen de locura ante la rutina. Nos encanta disfrutar de estas fechas, pero nos gusta más el reposo, la tranquilidad y la paz tras el barullo.
El descanso es nuestro estado ideal rutinario. Descansar el cuerpo, la mente, el alma y el corazón, disfrutar de un sueño profundo y reparador, gozar del silencio, de unas horas de soledad… Sabemos que son claramente necesidades para nuestra salud.
Descansar es fundamental. Siempre que podemos evitamos el estrés y las prisas porque ni nuestro cuerpo ni nuestra mente están preparados para vivir en un nivel de activación alto (sobre-estimulación) durante mucho tiempo, pero cuando no podemos o sabemos evitarlo sentimos irremediablemente el desgaste. Así que tras la tormenta elegimos unos días de calma. Pararemos y descansaremos.
Hoy hemos aprendido que nuestros objetivos son los grandes sueños del espíritu, así que descansaremos alma, mente, cuerpo y corazón para volver a encauzar nuestro camino tras una breve pausa festiva.
“Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año”. Charles Dickens.
Es tiempo en Familia, para escuchar, compartir, discutir, reírnos, jugar, leer, escribir, soñar, amar…
Encendemos el fuego fuera (velas y luces) para encenderlo también dentro, en nuestro corazón. El fuego como padre, como madre y como hija se fusionan, nuestras energías se fusionan y así empezamos a crear nuestro porvenir saludable desde la frugalidad consciente y con Espíritu Navideño. El exceso no nos representa. La paz, la tranquilidad y el equilibrio se acercan más a nuestro corazón.
Hoy hemos aprendido que SÍ SE PUEDE tener unas Felices Navidades sencillas, tranquilas y llenas de amor en familia.
“Celebro el espíritu navideño. Es la celebración del solsticio de invierno, el renacimiento y las nuevas posibilidades”. Ian Astbury.
Ayer fue el Solsticio de Invierno, momento en el que la luz comienza a ganar fuerza ante la oscuridad. El solsticio de invierno es la ocasión en la que la Tierra está a más distancia del Sol. Ha sido la noche más larga del año.
La palabra Solsticio viene del latín Sol (el astro) y Stitium (estático, detención). La detención del Sol.
Nosotras aprovechamos para hacer balance, valorar lo vivido y empezar a visualizar nuevos propósitos. Al despedirnos de lo que se va, podemos crear espacio para lo que la vida nos trae a cada momento.
En muchas civilizaciones antiguas y modernas se festeja así el regreso de la luz al mundo, justo en su día más feliz oscuro.
El Saturnal Romano por ejemplo se celebraba el 19 de Diciembre, en honor a Saturno, dios de la agricultura y la cosecha según la mitología romana. Esta fiesta se celebraba durante 7 días, llenos de alegría, comidas, y diversiones, en los que el orden social se daba la vuelta y los sirvientes y esclavos eran tratados como señores.
Durante el siglo IV, el Papa Julio I decidió superponer la celebración de la Navidad cristiana a los antiguos ritos del Solsticio para facilitar el tránsito de la Antigua Religión al cristianismo. Por este motivo la Navidad, antes sin fecha de celebración determinada, fue instaurada el 24 de Diciembre.
Muchas de las tradiciones comúnmente asociadas a la Navidad tienen sus raíces en las celebraciones paganas relacionadas con la festividad del Solsticio. Por ejemplo en las festividades nórdicas de Yule la fiesta se prolongaba durante varios días, se decoraba un árbol e intercambiaban regalos. Yule era un símbolo de esperanza que ayudaba a comprender que tras cada fin siempre hay un comienzo nuevo, y por eso los ritos de este festival eran tan importantes para las tribus del norte, y también para muchas personas alrededor del mundo en la actualidad.
El término Navidad viene de Natividad, del latín Nativitas que quiere decir Nacimiento. También lo podemos interpretar como oportunidad para el re-nacimiento de la vida, y así seguir realizándonos y evolucionando continuamente con la Luz que se renueva y crece día tras día.
Hemos aprendido que hoy, como todos los días, damos la bienvenida a una nueva oportunidad para que nuestra luz brille y calentar los corazones de muchas personas.