DEJAR DE PREOCUPARSE PARA EMPEZAR A OCUPARSE

Nuestra actitud cambia cuando dejamos de preocuparnos y nos ocupamos en crear nuestra vida.

Cuando estamos en el camino, ocupados, no existe tiempo para la preocupación. Porque la preocupación es estática, es estar en un “sin vivir”, y hacer el camino es pura VIDA.

Cuando encontramos el camino nos invade una energía positiva en la que nos sentimos activos, confiados y felices. Porque estamos creando, nos sentimos vivos y hacemos lo necesario para que las cosas pasen.

Al ocuparnos tenemos mayor capacidad para solucionar lo que necesitamos, llegando incluso a reconfortarnos.

Despreocupémonos de las cosas que realmente no merecen la pena, y ocupémonos de aquellas que nos hacen sentirnos más felices y satisfechos. Seamos conscientes de que no necesitamos preocuparnos en vano.

Cuando estamos seguros de nosotros mismos, es cuando vemos que la preocupación es algo inútil.

Así que para salir de la preocupación solo nos ocuparemos de ser conscientes y tener una actitud positiva, en vez de perder el tiempo presente pensando en lo que no existe o en atraer con pensamientos negativos otra realidad no vivida. La mayoría de cosas de las que nos preocupamos son cosas a las que simplemente en ese instante le estamos dando valor e importancia, o son pensamientos rumiantes.

La preocupación nos hace sentirnos inquietos, con cierto desasosiego, nos genera un estado de negatividad, estrés y miedo, dificultándonos la acción hacia mejores resultados.

Si no dejamos de preocuparnos por todo nos costará muchísimo comenzar a encaminarnos a nuestro objetivo, no disfrutaremos del momento presente y perderemos posiblemente un futuro más próspero. El propio miedo hará que nos bloqueemos. nos paralicemos y buscaremos excusas, porque al fin y al cabo la negatividad retarda y hace que tengamos que justificarnos en cada intento.

Empecemos el camino y no dejaremos de estar ocupados, ya que el crecimiento es infinito, siempre hay cosas por aprender, cosas que hacer, cosas que experimentar desde la felicidad, la confianza y el amor.

Ocupémonos en crear nuestra vida.

#anayany
#vidafeliz
@anyespiritual

TRATAR CON EL ENFADO

Todos nos enojamos algunas veces.

No importa cuántas veces repitamos: “no me voy a enojar”, siempre habrá situaciones que pongan a prueba nuestro equilibrio; no enfadarse requiere de un esfuerzo consciente para controlarnos.

El enojo siempre es desaconsejable, así que intentemos que no forme parte de nuestra vida. Es una fuerza negativa capaz de destruir la paz que nos rodea.

Es lo opuesto a estar feliz y como en este mundo la vida no es siempre bonita, fácil, divertida, y las cosas no siempre salen como nosotros queremos, hay momentos en los que la felicidad está más dormida o en nosotros o en los demás. Realmente enojarnos con otros, con las situaciones o con nosotros mismos, no mejora nada. Las demás personas dicen y hacen cosas que no nos gustan independientemente de que nos enojemos o no, porque sus vidas tampoco son perfectas, y quizás no han encontrado como controlar esos enfados.

Pero todos podemos igualmente mantener nuestro equilibrio. No debemos reprimir nuestras emociones pero tampoco permitamos que cualquier pequeña cosa nos desborde.

Paciencia, ese es el truco. La paciencia es considerada por muchos como un signo de debilidad, con la que les permitimos a los demás que se aprovechen de nosotros y obtengan lo que les dé la gana. Sin embargo, la realidad no podía ser más diferente. La paciencia nos hace ser realmente libres, porque no caemos en una sobre-reacción emocional incontrolada siendo capaces de mantener la consciencia bajo presión.

Es imposible que nuestra mente mantenga dos emociones opuestas de forma simultánea. No podemos enfadarnos con una persona y ser felices al mismo tiempo, simplemente no funciona. Así que mantengamos nuestra felicidad y así alejaremos nuestros enfados y los de los demás.

Si algo nos molesta, no lleguemos al enfado. Respiremos profundamente en el instante en que notemos que estamos tensos. No es una frase hecha, es una técnica de relajación. Podemos también contar lentamente hasta cien para evitar decir cosas de las que nos arrepentiremos después. O, si estamos en una confrontación directa, podemos elegir retirarnos antes de que la situación se salga de control. Cada caso es diferente, así que necesitaremos utilizar nuestro cerebro para ver cuál es la mejor opción.

Cuando estamos enojados, la rabia parece llegar como una especie de protector, como nuestro gran amigo que protege nuestros intereses, ayudándonos en el campo de batalla. Esta ilusión nos permite pensar que enojarse es justificable. Pero si observamos con más cuidado, el enojo no es nuestro amigo, sino nuestro enemigo. El enojo nos produce estrés, angustia, pérdida del sueño y de apetito.

Cuando se nos acusa de algo y sentimos que el nudo de defendernos empieza a apretarnos el estómago, tenemos que detenernos y pensar de forma racional. Solo existen dos opciones: la acusación es cierta o es falsa. Si es verdadera, y queremos ser adultos maduros deberíamos de admitirlo, aprender de ello y seguir con nuestra vida. Si no es cierto, la persona que nos acusa, cometió un error, no pasa nada, es humano, como nosotras.

Meditar también puede ser extremadamente beneficioso para combatir el enojo. La meditación es un estado de preparación para la vida real. No tiene sentido que meditemos en el amor y la compasión todas las mañanas pero, tan pronto como algo no está como nosotras queremos, nos enojemos con nuestros hijos, nuestra pareja, etc. Meditando llenamos nuestra mente con pensamientos positivos: paciencia, amor, compasión, y es algo que podemos hacer en todos lados, en cualquier momento y así alejarnos de los negativos que se acumulan hasta el enojo. Es como un «reset» de felicidad.

Si queremos ser personas más pacientes, más amorosas, amables y felices, entonces necesitamos practicar la paciencia. No siempre, por suerte, estaremos rodeados de personas que hacen y aceptan todo lo que nosotros queremos. Si fuera así no creceríamos porque nunca tendríamos ningún desafío. Y no podíamos practicar.

Si lo vemos así la persona con la que podríamos estar enojados nos da la oportunidad de realmente practicar la paciencia. Por eso siempre decimos que nuestro “enemigo” es nuestro mayor Maestro, porque nos pone a prueba a nosotros mismos.

No se trata imaginar situaciones extrañas a la vida diaria, se trata de reconocer que tras siglos de educación y pensamiento hacia lo negativo, la norma parece ser el enojo y reaccionar lo «normal», en vez de mantener el control y el equilibrio.

Cada vez que nos encontremos con una persona que nos pone a prueba nuestra paciencia, busquemos la forma de verlo como lo que es, alguien que tiene realmente más problemas que nosotros y de alguna forma descarga sus cosas con el primero que pasa. Aprendamos a mantener el equilibrio en ese momento y evitemos caer en la trampa de enojarnos también.

Compartamos felicidad y no enfados.

#anayany
#vidafeliz
#fueraenojos

RODEARSE DE PERSONAS MARAVILLOSAS

Hay muchas personas a las que amamos en nuestra vida.

Después de una etapa dura para nosotras, estos últimos años han sido maravillosos y muy ricos en relaciones mágicas. Somos felices de estar rodeadas de personas que “suman”.

Cuando hablamos de relaciones es importante reconocer de qué tipo de personas nos queremos rodear para poder mantener relaciones duraderas con aquellas que nos quieren y a las que queremos.

Amamos a aquellas personas que le dan valor a nuestra vida, igual que nosotros a la suya, y que compartimos con ellas cosas positivas, porque vibramos en la misma frecuencia, pero también menos buenas porque la vida no es fácil.

Nos encantan esas personas con las que establecemos relaciones en las que ambas partes crecemos como humanos, fomentamos el desarrollo mutuo y aumentamos juntos nuestro potencial. Por eso nos gusta rodearnos de personas que se mueven en muchos campos diferentes que nos apasioan: salud, finanzas, terapias, espiritualidad, alimentación ecológica, desarrollo personal, etc. De todas aprendemos y con todas nos une la pasión por estos temas en común.

Esas relaciones son las que nos hacen mejores personas, porque nos dejan ver todas sus maravillosas cualidades, y nos hacen de espejo, y nos dan ánimos para alcanzar nuestros sueños a la vez que trabajan por los suyos, creen en nosotras y enriquecen nuestro espíritu que es lo más importante.

Hay amigos que llegan en el momento correcto, por ejemplo cuando en nuestra vida no estábamos muy bien. Y nos ayudaron a levantarnos, a cambiar esa espiral negativa por una positiva, porque sabían que en esencia somos positivos y deseaban ver otra vez ese lado de nosotras. Cuando una persona está también en las malas rachas, está dando la prueba más grande de su amistad. Es el tipo de persona en la que podemos confiar. Por eso nosotras siempre estamos dispuestas cuando nos necesitan, porque sabemos que el sufrimiento compartido es menor.

Rodeémonos de personas que sumen a nuestra vida y nosotros a las suyas, porque esas son las relaciones que van a tener un significado importante. Hay relaciones que toman años en construirse y otras que necesitan poco de tiempo, porque sientes la conexión con la otra persona.

No todas las personas que llegan a nuestra vida, lo hacen para quedarse, y esto no es porque sean personas que restan, sino que simplemente llegan por una razón y luego deben seguir su camino.

En ocasiones hay personas que aparecen para sumar, y mucho. Pero que después por diferentes circunstancias nuestros caminos se separan. Pero esas son personas a las recordamos con mucho cariño, porque dejaron una huella en nuestra vida. Igualmente nosotras estamos aquí para siempre.

Gracias a todas esas personas que están a diario a nuestra vida. Gracias a aquellas que sumaron y que siempre tendrán un lugar especial en nuestro corazón. Y gracias a todas las personas que han llegado a nuestra vida para sumar, porque somos lo que somos también por vuestros pedacitos de amor.

#anayany

#amistad

#personasquesuman

SALIR DE LA NORMOSIS

“El que mira hacia fuera sueña, el que mira hacia dentro despierta del sueño” Carl Gustav Jung.

Cuando la mayoría de la gente se pone de acuerdo con respecto a una opinión o una actitud, o también sobre una manera de actuar o comportarse, se manifiesta un consenso que dicta una NORMA.

La mayor parte de nuestras costumbres son el resultado de normas que hemos adoptado más o menos conscientemente mediante la imitación de nuestros padres y educadores. Ir al colegio, comer varias veces al día, o trabajar, son costumbres que provienen de normas sociales. Esas normas tienen en general la función de preservar la armonía y supervivencia de la SOCIEDAD en general (y no de las particularidades de los individuos que la conformamos, ni de nuestro equilibrio físico, emocional o mental).

Lamentablemente, no todas las normas son benevolentes para todos en todas las ocasiones. Al contrario, algunas normas son generadoras de sufrimiento o problemas. Pero como esas normas son el resultado de un consenso, la mayoría las adoptan, a pesar de su carácter negativo para ciertos colectivos.

La NORMOSIS es automática e inconsciente. Seguir a la mayoría unas veces por pereza o comodidad, y otras por simple desconocimiento es más fácil que hacerse responsable individual de una decisión particular. La seguridad de seguir a la mayoría nos quita un gran peso de encima, independientemente de las consecuencias.

El antídoto a la normosis y a la automatosis se llama libertad y la herramienta para comenzar el camino es la toma de consciencia.

Pertenecer a una minoría es visto desde la normosis, la mayoría, como un colectivo de seres vulnerables, diferentes y sujetos a la crítica. Por eso mucha gente se resiste al cambio (aunque forme parte de una minoría y lo desee desde lo más profundo como forma instintiva de supervivencia).

La minoría no normótica por nuestra parte tratamos más bien de buscar un encuentro desde la libertad. Cuando aprendemos a escuchar esta voz interior que es la verdadera sabiduría, nos volvemos realmente libres. Y descubrimos el otro lado, y todas las bondades que hay en él, a pesar de no seguir a la mayoría.

Que NO nos de miedo ser raros, diferentes o no normóticos.

Cuando descubrimos las inmensas posibilidades, felicidad, libertad, amor, salud, etc. que existe fuera de la norma, nos damos cuenta que a veces la mayoría no tiene por qué tener toda la información, y que desde su pasado, desconocimiento o negación viven en armonía con todos aquellos que ellos consideran “normales” sin darse cuenta de que la sociedad está llena de excepciones libres que estamos consiguiendo con nuestros gestos diarios darle la vuelta al concepto de “por mayoría” a favor del bien común.

Todos somos diferentes y por tanto no existe una norma única y generalizable para todos, aunque para convivir hagan falta unos mínimos ineludibles. No estamos hablando de leyes, sino de acciones diarias. Estamos en el siglo XXI, ya es hora de darnos cuenta de que la especie humana puede abarcar muy diversas situaciones de muy diferentes maneras. Aprendamos de nuestro pasado que querer hacernos a todos iguales y perfectos solo ha traído tragedia y luchas entre nosotros. Y que nos podemos elegir, cambiar, mejorar rápidamente si miramos un poco más allá de lo normótico clásico y sistémico.

Cada vez somos más, así que pronto seremos nosotros la mayoría. Espero que aprendamos de los errores y no los repitamos, respetando a los demás, sus diferencias, sus opciones, sus cambios, su evolución fuera de la norma.

Razas, sexos, discapacidad… han logrado con los años romper la norma y conseguir derechos impensables siglos atrás; religiones, políticas, culturas… han de servirnos de ejemplo de que el autoritarismo de muchos o de unos pocos no es positivo para todos y no tiene sentido en este siglo.

Seamos libres, porque todos tenemos la capacidad para decidir y la normosis no debe de ser más fuerte que el derecho a una vida digna.

#anayany
#normosis
#libertad

“POQUITO A POCO”

“La expectativa de la mayoría de la gente de que el éxito simplemente pasa o que es suerte, es absolutamente agotador”. Robert Kiyosaki.

Busquemos alternativas para lograr nuestros sueños si nuestro entorno no nos las ofrece.

El futuro se construye, nadie más que nosotros mismos sabemos lo que deseamos, y para conseguirlo debemos trabajar todos los días.

Nosotras, cuando nos planteamos cambiar algo para tener mejores resultados, siempre nos proponernos un único “gran objetivo”, por ejemplo, mejorar nuestra salud.

De todos los deseos o necesidades que podemos tener en ese momento, elegimos éste, por ejemplo, como el más importante, y nos lo planteamos como un desafío a largo plazo. Entonces ponemos toda la energía en él, para no dispersarnos, teniendo en cuenta que nuestro tiempo y energía son limitados.

Si estamos bien enfocadas en nuestro objetivo, y totalmente convencidas de que eso es lo que deseamos, nada podrá distraernos de él. Un truco, la visualización, ayuda a poner el foco en lo que queremos conseguir.

Dentro del gran objetivo: salud, por ejemplo, nos planteamos a la vez pequeños pasos. El objetivo es lo que queremos conseguir y los pasos a seguir son el medio por el cual lograr el objetivo, por ejemplo: comer ecológico, hacer ejercicio y terapia a diario. Los pasos a seguir deben ser a corto plazo, y no debemos comenzar ninguno nuevo hasta haber incorporado a nuestra vida diaria los anteriores. Así creamos hábitos saludables. Si comenzamos muchas cosas a la vez las energías se dispersan.

Cada noche también decidimos las tareas para el día siguiente que tendrán prioridad sobre todas las demás. Sin presión, si la vida nos cambia los planes, no pasa nada, se retrasa un día y listo. No es necesario que las tareas sean siempre diferentes, de hecho, puede ser que alguna de las tareas sea importante para nuestro objetivo, y requiera de atención diaria. En nuestro caso, por ejemplo, está como prioridad diaria los ejercicios de la Terapia de Any. Cada día tenemos una tarea repetida: “hacer toda la tabla de ejercicios”. No es sencillo, ya que requiere disciplina y autocontrol hasta crear el hábito. Pero ser fieles a nuestros deseos implica trabajo diario.

En realidad no hay una meta sino un camino. Y el camino es fácil si tomamos las riendas de nuestra vida y lo hacemos todo desde el amor.

Comodidad, pereza, miedo no son sinónimos de éxito, y si no hay retos probablemente no vamos a ver progresos. Siempre habrá cosas que tengamos que dejar de lado para conseguir un gran objetivo a largo plazo, pero es que en la vida todo tiene un precio, y tenemos que decidir cuales son nuestras prioridades.

No nos olvidemos que el tiempo pasa y que lo que hoy no nos parece importante quizás dentro de unos años si lo sea, así que trabajemos por objetivos vitales saludables, que nos hagan felices y que nos ayuden a tener una vida mejor a largo plazo.

Demos prioridad a UNA VIDA DE CALIDAD.

#anayany
#vidafeliz
#calidaddevida