LA DESPENSA ES IMPORTANTE PARA NUESTRA SALUD

“Quien en agosto ara, despensa prepara”. Refrán Popular.

Tener una despensa llena de una gran variedad de alimentos saludables y una nevera repleta de verduras frescas es el primer paso para transformar nuestra alimentación.

Lo que tenemos en casa es lo que va a marcar nuestro estilo de vida, así que la mejor opción es tener una despensa llena de alimentos nutritivos que nos llenen de energía y vitalidad y no llevar a casa enemigos de nuestra dieta saludable.

Algo típico cuando empezamos a cuidarnos de forma consciente es ir a comprar al mismo supermercado de siempre con la idea de comprar solo lo más sano e indispensable…pero, si hacemos esto, acabaremos en la caja con el carrito a tope, y unos cuantos alimentos “poco saludables” que compramos sin pensar y que no nos ayudan. Por eso nosotras empezamos cambiando nuestros hábitos de compra. En vez de ir a un supermercado, realizamos la compra online en un almacén de productos ecológicos. Así ahorramos tiempo, dinero y, al principio, caer sin darnos cuenta en compras compulsivas, aunque sean saludables.

Los buenos hábitos alimenticios empiezan mucho antes de llevar los alimentos a nuestra boca, empiezan con las decisiones de compra.

Podemos hacer una lista de la compra a partir de un menú semanal hasta que nos acostumbremos, incluyendo solo esos ingredientes que reconocerían nuestras abuelas. Y como los adquiriremos ecológicos nos garantizaremos que son frescos, de cercanía, de temporada, etc. porque realmente en las tiendas eco es difícil conseguir cosas que no cumplan estos requisitos.

Lograr comprar sano y llenar la despensa de alimentos saludables es conseguir una buena parte del proceso que nos ayudará a mejorar nuestra salud y nuestro bienestar.

Estos son un ejemplo de los alimentos que podemos tener en nuestra despensa y que entrarían a forman parte de nuestra alimentación.

Cereales integrales y harinas: arroz integral (de grano corto o de grano largo), arroz basmati integral, arroz rojo, arroz salvaje, mijo, quinoa, trigo sarraceno, copos de avena, cereales de desayuno de maíz, de arroz, de quinoa, de trigo sarraceno, pasta integral de trigo sarraceno, arroz o maíz, harina de arroz, garbanzo, maíz, algarroba, etc.

También tenemos una sección de envasados para cuando viajamos.

Legumbres: garbanzos, lentejas, lentejas rojas (o lentejas coral), alubias blancas, rojas, pintas, negras, azukis, guisantes frescos o congelados, judías frescas o congeladas, legumbres de bote para emergencias, etc.

Frutos secos : nueces, almendras, anacardos, pistachos, avellanas, nueces de macadamia, nueces de brasil,etc.

Semillas: de sésamo (blanco y/o negro), de girasol, de calabaza, de lino, de chía, de cáñamo, de amapola, etc.

Aceites y otras grasas: aceite de oliva virgen extra (AOVE), aceite de coco, aceite de sabores (para desayunos,) aceitunas, coco rallado, chips de Coco, leche de coco, cacao, aguacate.

Frutas deshidratadas: uvas pasas, orejones, higos y manzana.

Endulzantes: miel, azúcar de coco y stevia en polvo, en hoja, fresca y líquida.

Aliños: Vinagre de manzana.

Verduras envasadas: alcaparras, pepinillos, palmito, etc. 

Leche vegetal: de arroz, avena, almendras, avellana…etc. Aunque todos los días la hacemos en casa, tenemos siempre envasados para viajes.

Otros: miso, chucrut, algas (kombu, wakame,…), chocolate, atún, melva o caballa en bote de cristal, etc.

Congelados y refrigerados: carne de pollo, ternera, cerdo y cordero, pescado, verduras congeladas en casa, fruta para sorbetes, etc.

Especias secas: cúrcuma fresca y en polvo, jengibre fresco y en polvo, albahaca, ajo en polvo, cebolla en polvo, curry en polvo, laurel, orégano, perejil, pimentón, pimienta negra, romero, tomillo, canela en polvo y en rama, etc.

Germinados: alfalfa, berro de agua, trébol rojo, etc.

Plantas frescas: stevia, aloevera, etc.

Frutas locales y de temporada, por ejemplo: albaricoque, arándano, ciruela, granada, higo, kiwi, lima, limón, mandarina, manzana, mango, melocotón, melón, mora, naranja, nectarina, níspero, papaya, pera, piña, plátano, pomelo, sandía, uva, etc.

Verduras locales y de temporada: acelgas, ajo, alcachofas, apio, berenjena, berros, boniato, brócoli, calabacín, calabaza, canónigos, cebolla, cebolleta, coliflor, champiñones, col (repollo), espárragos, espinacas, escarola, judías verdes, lombarda, patata, pepino, puerro, rabanitos, remolacha, rúcula, setas, tomate, zanahoria, etc.

Somos lo que ingerimos, asimilamos o acumulamos. Cuidemos nuestra compra. 

Conocer nuestro cuerpo nos ayudará a alimentarlo.

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