PERTENENCIA

Sentirse diferente, alguien que no “encaja” en un entorno concreto, es relativamente común en esta sociedad.

Yo por mi parte, lo he sentido.

Cuando sientes o crees sentir algo que los demás no sienten y cuando entiendes o crees entender cosas que los demás no entienden, incluso aunque tu entorno no te tache de rarito u otros apelativos, se producen situaciones difíciles al relacionarte.

Nos pasa, por ejemplo, a todo el colectivo PAS, personas altamente sensibles, que captamos con mayor intensidad estímulos como la luz o los sonidos.

Por ello, para no aislarnos de la sociedad completamente, aunque en nuestra mente ya estemos aislados, es importante trabajar la sensación de pertenencia.

Se puede empezar por la pertenencia a un grupo, pero eso es solo un paso en el camino y si nos mantenemos ahí nos estancaremos y siempre nos faltará algo, por muy grande que sea el grupo.

La verdadera pertenencia no es a un país, a una empresa, a un partido político o lo que queráis, la verdadera pertenencia es la pertenencia al Universo.

Sentir la verdadera pertenencia, como yo lo experimento, es sentirse como una ola en el mar que fluye, que no es el mar por completo, pero que lleva la esencia de lo que es el mar dentro de ella.

Si te sientes como una ola del mar, como una hoja del bosque, o como lo sintáis vosotros, al pertenecer a algo mayor, no tienes miedo, no sientes vacío y no te hace falta buscar nada fuera.

Cuando te sientes así eres uno con TODO.

Y entiendes que todos los demás, también son uno con TODO en lo más profundo de su ser.

Entonces ya no te sientes diferente, sino que sientes a todos los demás seres humanos como iguales, hermanos, otra ola del mismo mar u otra hoja del mismo bosque.

Tal vez no puedas mantenerte en este estado toda al vida, ni siquiera un día, tal vez no más de un minuto, pero tu vida ya no vuelve a ser la misma, porque sabes que, en algún lugar, muy dentro de ti, no necesitas nada más del mundo exterior, porque eres uno con lo más grande que hay.

Eres uno con la VIDA.

Any Pascual.

#anayany
#pertenecia
#pensamientosdeAny

APROBAR LAS ENSEÑANZAS DE LA MENTE PERO TAMBIÉN LAS DEL CORAZÓN

La Educación no debe de suponer ningún tipo de perturbación. Debe de ser un placer y así siempre se cumplirán las expectativas.

Cuando cultivamos la mente debemos de encontrar un equilibrio entre el esfuerzo y los resultados, para no romper la armonía.

Seamos conscientes de la importancia de educar también la mente, no solo porque es obligatorio hasta cierta edad en el Sistema Educativo sino durante toda la vida teniendo en cuenta que hay un mundo exterior y uno interior, y los dos son necesarios e influyen entre sí en cualquier proceso de desarrollo.

Saber disfrutar del entorno, participar en ayudar a la comunidad y el respeto hacia lo externo es tan importante como el culto interno y el desarrollo intelectual.

Por eso es maravilloso, en el caso de nuestros hijos, por ejemplo, saber que los resultados académicos tras un esfuerzo anual son positivos, pero no tiene más importancia que verse compensado en igual medida por el esfuerzo realizado.

Si desde pequeños se trabaja este equilibrio, se convertirán en la voz mediadora de su entorno, un ejemplo de amor y el reflejo del placer por el conocimiento.

Que sepan lidiar con el estrés, no educando desde una perspectiva únicamente curricular, sino desde lo más profundo del espíritu; que sean conscientes de ellos mismos, de lo que son, personas pensantes que se tienen que cuidar, valorarse, que tienen que convivir con otros, valorar al otro, amar y amarse, conocer y valorar el entorno, eso se merece un Sobresaliente.

En el proceso completo de consciencia individual, comunitaria y universal, nuestros hijos deben entender de autorregulación, del trabajo en equipo, de la importancia de la participación con el entorno y de la disciplina mental necesaria para todos los aspectos de la vida.

Para ello tienen que sentirse queridos y valorados. Al tener este lazo afectivo, la educación va fluyendo de una forma más amigable, más amorosa. Y las notas carecen de importancia, porque el trabajo bien hecho está realizado.

Una fórmula perfecta para alinear la mente con la espiritualidad es a través de mantras, respiraciones, minutos de silencio y ejercicios que permiten mirarse hacia adentro y encontrarse para retomar de nuevo lo intelectual.

Somos conscientes de que nadie nos va a pedir las notas académicas en el camino de la vida, pero SÍ educación en Valores, Conductas y Normas, Respeto, Empatía, Amor y Compasión. Ahí siempre nos auto-exigimos un 10.

De una forma neutra, las buenísimas notas académicas son simplemente el resultado de un esfuerzo, lo cual es el mayor aprendizaje.

Felicidades Any por tus resultados académicos, pero sobretodo por saber equilibrar mente y corazón.

#anayany
#todoaprobado
#magníficasnotas

SOMOS NEURODIVERSOS

“Aunque no puedo moverme y tengo que hablar a través de una computadora, en mi mente soy libre”

– Stephen Hawking, físico y escritor.

Pensemos en el poder de la Neurodiversidad. El concepto de Inteligencias Múltiples lo refleja muy bien: a todos no se nos da bien lo mismo.

No hay dos cerebros humanos iguales. Es decir, todos somos diferentes.

La idea de que existe un cerebro o mente «normal» es una ficción construida culturalmente. Conocer la Neurodiversidad implica admitir que todos somos diferentes y que no existe lo “normal”.

Abracemos de forma positiva la Diversidad. Debemos valorar las grandes fortalezas que tiene cada individuo.

TODOS somos Diversos.

Las habilidades de cada uno son propias, y aunque a las personas nos unan características comunes, ni los hermanos gemelos son exactamente iguales. Todos somos diferentes y todos tenemos habilidades diferentes con las que afrontamos la vida para adaptarnos.

Tanto nuestras fortalezas como nuestras debilidades son distintas a las de todos los demás.

Somos tan complejos… Algunos percibimos los colores de otra manera, hay personas que son mucho más sensibles, etc. y si lo pensamos, todos tenemos rasgos distintos.

Como todos somos neurológicamente diferentes, lo inteligente es darse cuenta de que la variedad es positiva en sí misma. Aprovechar lo positivo y afrontar como sociedad la diversidad es lo que nos hace avanzar. No hay un estándar para el cerebro humano.

El creerse superior, e incluso “normal” tiene más que ver con el ego o con complejos humanos, que por supuesto con la realidad.

La neurodiversidad es un hecho biológico: expone la diversidad de cerebros y mentes, y la variación infinita en el funcionamiento neurocognitivo dentro de nuestra especie.

Más que fijarnos en un rasgo que diferencie a un individuo, se trata de ser capaz de ver las magníficas cualidades existentes en cada ser humano.

Antes se consideraba que cuando una persona se desviaba de los estándares sociales dominantes del funcionamiento neurocognitivo llamado ‘normal’ era neurodivergente.

En el marco del concepto de la neurodiversidad, el énfasis recae, por el contrario, en lo positivo de las diferencias. Se realzan las dimensiones positivas de cada persona.

El concepto de neurodiversidad viene a tumbar muchas antiguas ideas limitantes.

El modelo médico, por ejemplo, considera que los individuos que padecen enfermedades o lesiones entran en conflicto con la idea misma de salud y bienestar y que deben, como sea, ajustarse al mundo normótico que los rodea. Groso error. De ahí toda la teoría de la Salutogénesis y la Medicina Integrativa.

Se cree que genios como Newton, Tesla, Turing, Curie, Einstein, Mozart, Van Gogh, Hans Christian Andersen, Emily Dickinson, Immanuel Kant mostraron a lo largo de sus vidas signos neurodiversidad.

Por eso hace tiempo que está siendo adoptada la neurodiversidad como un plus en muchos lugares de trabajo. Compañías como Microsoft, SAP y Hewlett-Packard Australia y Specialisterne, emplean a personas de todo el espectro diverso para poner sus características múltiples a trabajar en la industria de la tecnología. Silicon Valley se construyó sobre la neurodiversidad.

La neurodiversidad ha de ser celebrada. Porque todos aportamos a este Mundo nuestro DON.

Aprovechemos las distintas energías, los distintos puntos de vista y las distintas capacidades para crecer como sociedad positiva.

#anayany
#somosdiversos
#todosdiferentestodosiguales

«Cinder y Ella» de Kelly Oram

Cinder y Ella es un libro que me ha llegado al corazón desde la primera frase. Acabo de terminar de leerlo por tercera vez y, pese a que por su apariencia parece una novela romántica para adolescentes (que es lo que te encuentras, al menos superficialmente, al leer el libro), en sus páginas he encontrado mucho más de lo que me pareció percibir hace seis meses, cuando lo leí por primera vez y posibilité que esta historia entrase a mi vida.

Kelly Oram, la autora, ha hecho un trabajo magistral con los valores importantes en la vida y en la adolescencia en la historia, con unos personajes poco comunes y muy bien desarrollados.

Esta novela, como todas las historias juveniles que se me quedan grabadas en la memoria y que recomiendo sincera y completamente, pese a ser “para adolescentes” puede (y yo creo que sería una muy buena idea que algunos más lo hiciesen, considero que podrían sacar mucho provecho de ello) ser leída y admirada por los adultos tanto como por los jóvenes, aunque desde otro punto de vista.

Cinder y Ella reinventa el cuento clásico de la Cenicienta, para adaptarlo al siglo XXI. Hace un retelling, como se le llama. De hecho, “Cenicienta” en inglés es Cinderella, que son los dos nombres de los protagonistas, fusionados. Hay muchas novelas que se basan en el retellingde cuentos clásicos, sin embargo. Pero esta es diferente. Sí, hay “la madrastra y las hermanastras”, y también hay un romance entre una chica a la que casi nadie conoce y alguien muy conocido por casi todos.

Pero ahí acaban las similitudes, al menos las importantes. Hay un par de detalles más que te hacen recordar a Cenicienta, pero son intrínsecos al desenlace, así que no diré más para no haceros spoiler.

Ella (de nombre completo Ellamara) Rodríguez, la protagonista femenina, no es una Cenicienta al uso. Es una fanática de los libros de fantasía que tiene un blog, “Las palabras de sabiduría de Ellamara” donde reseña películas y libros que le han gustado. Ellamara vive en Boston con su madre, y al principio de la novela se narra cómo salen de su casa para ir a celebrar su cumpleaños número dieciocho. Es muy , muy fan de una serie de libros, su favorita, llamada Las Crónicas de Cinder, de la cual, en la realidad alternativa de la historia, van a hacer una película. (Nota: El libro es así de genial para una lectora compulsiva como yo, entre otras cosas, por esas maravillosas referencias camufladas a libros y películas famosos). Es muy difícil explicar todo lo que hace a este personaje tan memorable y respetable sin hacer un tremendo spoiler, pero sí os puedo decir que Ella habla mucho por Internet con cierto chico que tiene el seudónimo de Cinder, el protagonista de esa saga de libros que tanto le gustan, y que su madre le puso el nombre de Ellamara porque así se llama otro de los personajes, una mística sacerdotisa druida… Y que esta chica maravillosa tiene que soportar una tragedia, después de la cual nada (por más que lo quiera Ella) volverá a ser lo mismo.

Ellamara narra la mayoría de los capítulos de esta novela, pero también se nos presenta la perspectiva de Brian Oliver, el joven actor del momento de Hollywood, que va a hacer el papel protagonista en una película, El príncipe druida, la adaptación del primer volumen de una saga literaria que le encanta…

Cinder y Ella es un libro sobre el amor, sí. Pero también es una historia de superación, que nos enseña que a veces las hermanastras no son tan malas, que la madrastra puede tener buenas intenciones, y que la vida no es fácil cuando te juzgan por ser quien no eres. Esta es una preciosa novela sobre cómo el amor puede con todo… incluso con las inseguridades. Te enseña que hay gente capaz de amarte por ser quien eres de verdad y no por quién aparentas ser. Que todos merecemos ser amados, haya pasado lo que haya pasado en nuestras vidas. 

El mensaje principal es: “No juzgues, detrás de esa persona, de esa apariencia, sea buena o <<mala>> puede haber algo mejor de lo que imaginas”.

Este libro también cuenta con una segunda parte, llamada Felices para siempre. Ya os diré más.

Any Pascual.

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