UNA DE CUENTOS

EL LABRADOR.

Un labrador anciano tenía varios hijos jóvenes que se llevaban mal entre sí, sin que fuera suficiente para avenirlos las exhortaciones de sus padres.

Un día les congregó a todos y mandando traer una porción de varas, y haciéndolas un haz, les preguntó cuál de ellos se atrevía a romperlo .

Uno tras otro se esforzaron para lograrlo, pero ninguno pudo conseguirlo.

Entonces el padre desató el haz y tomando las varas una a una les mostró cuán fácilmente se partían, y enseguida les dijo:

– De esta manera, hijos míos, si estáis todos unidos nadie podrá venceros; pero si estáis divididos y enemistados el primero que quiera haceros mal os perderá.

Esopo.

Aprendizaje: Los lazos del amor nos hacen fuertes.

#anayany

#vidafeliz

APRENDER A VIVIR.

“Me permito buscar lo que considero que necesito del mundo, y no esperar que alguien me dé el permiso de obtenerlo”. Jorge Bucay.

Esta maravillosa frase puede resumir la diferencia entre vivir como eternos aprendices y estudiar.

Nosotras siempre hemos tenido claro que cumplir con exigencias externas respecto a nuestra formación, aunque fueran pedagógicamente asimilables, no tiene sentido alguno. Nosotras elegimos no perder tiempo con ciertos  aprendizajes que se demoran por circunstancias del modelo. Incluso en muchos casos hemos  llegado a elegir desaprender tras estar sometidas a conocimientos teóricos no acertados, caducados o sin valor en nuestras circunstancias vitales actuales, y cambiarlos por otros que hemos podido utilizar y nos ayudan a vivir, por ejemplo en temas de alimentación, rehabilitación, finanzas, etc.

Lo tenemos claro, no queremos dedicar nuestro tiempo a estar entretenidas en modelos de aprendizaje para masas, mientras nos estamos perdiendo el florecer de los almendros, las mareas más profundas del año, la mejor nevada del invierno…y todo lo que lleva asociado. Muchas experiencias que afectan a nuestro desarrollo vital son difíciles de recuperar si nos las perdemos, y nos pueden enseñar muchas más cosas sobre la felicidad de vivir que las materias clásicas de los centros educativos que podemos adquirir por nuestra cuenta siempre que lo deseemos o lo necesitemos. 

Any siempre ha sido para mí una gran maestra en ese sentido, porque ella libremente ha elegido siempre aprender de forma autodidacta y nunca ha esperado a seguir el ritmo de las masas. Desde que empezó a leer con tres años, no ha parado de cultivar su mente y por lo tanto su cuerpo, sus emociones y su espíritu, porque no se puede separar la sabiduría del desarrollo pleno. Nunca ha tenido miedo a crecer por sí misma, es más, siempre le ha molestado que la tengan entretenida y no le dejen tiempo para ver lo que hay ahí afuera. 

Por eso para nosotras es tan importante vivir desde el amor. Porque donde hay amor no hay miedo, y donde no hay miedo hay libertad, y donde hay libertad hay paz, bienestar, creación, entusiasmo y aprendizaje continuo. Y donde existen todas estas condiciones hay felicidad sin más, sin búsquedas, sin condicionamientos, sin vicios. La felicidad de ver el amanecer y así aprender a valorar un día más de vida para vivirla.

Siempre estamos aprendiendo millones de cosas nuevas, desde cómo funciona el bitcoin hasta la vida más allá de la muerte, y no necesitamos estudiar memorísticamente nada. Aprendemos a diario a valorar el paso del tiempo, con el crecimiento de las horas de día en esta estación, y de los mirlos que nos rodean. Aprendemos a observar y conocer nuestro cuerpo y sobre la adquisición de ingresos pasivos. Si un tema nos afecta o tiene sentido vital para nosotras, profundizamos en él de forma espontánea, le dedicaremos tiempo y esfuerzo y lo incorporamos a nuestra vida, porque amamos que todo eso forme parte de nuestros días.

Por el contrario, intentar incorporar a nuestra mente, de forma aislada y mecánica, conocimientos obsoletos y parcialmente seleccionados, en un espacio “enjaulado”, para nosotras no es aprender. Las memorizaciones al igual que llegan se van, en función de nuestra capacidad memorística, de nuestras experiencias y atención… pero lo que no usamos, tarde o temprano se va, lo que no utilizamos, el cerebro lo desecha si no es útil para su supervivencia.

Por eso a nosotras nos resulta increíble pensar que tras una carrera universitaria concreta, por ejemplo, pueda llegar a pensarse que está la felicidad o el dinero o…. La vida se ha encargado de enseñarnos que no hay tiempo que perder y por eso nosotras preferimos aprender de otra manera y contemplamos con admiración la libertad de los que viven sin presiones porque realmente son sabios, y para nosotras maestros reales.

Siempre buscamos el equilibrio y por eso nos hemos responsabilizado de nuestra propia educación, para poder tener una vida feliz según nuestras circunstancias, fuera de las imposiciones de una educación de masas, muy respetable para quienes la elijan libremente. Pero para nosotras nunca ha tenido sentido perder la niñez y la juventud sentadas en un pupitre estudiando otra vez lo de siempre, para llegar a una carrera universitaria y acabar en la carrera de la rata. Solo hace falta vernos, generación tras generación, para comprobar que algo está fallando en la educación. Quizás sea hora  de mirar más allá del sistema educativo. Esa ha sido nuestra elección y desde luego se la recomendamos a todos los padres. No se trata ya tanto de dejar la educación reglada, sobre todo cuando es obligatoria, como de hacernos cargo como padres de la educación integral en casa de nuestros hijos. Sí se puede. Para eso sale el sol todos los días, para dejarnos ver su brillo y mostrarnos así todo lo que hay que aprender para tener una vida feliz independientemente de las circunstancias y mostrárselo con nuestro ejemplo a nuestros hijos. nada es perfecto, pero sí podemos elegir hacer de nuestra vida un momento mágico.

Aprendizaje: Somos libres para elegir, porque sabemos que siempre hay una alternativa.

#anayany

#vidafeliz

#amorinfinito

#educacionlibre

UNA DE CUENTOS

Las lágrimas de Arakuine.

El monje Arakuine lloraba. Su amigo le preguntó:

-¿Por qué lloras?

Arkuine respondió:

-¡Ve a preguntárselo al maestro!

Fue a ver al maestro:

-¿Por qué llora Arakuine?

-¡Ve a preguntárselo! –respondió el maestro.

El monje regresó al lado de Arakuine y le encontró riendo. Le dijo: -¿Cómo puede ser? ¡Antes llorabas y, ahora, ríes! ¿Por qué?

Arakuine le respondió:

-¡Porque antes yo lloraba y ahora río!

Si tengo ganas de llorar, lloro. ¿Por qué contenerme? El cielo es azul, sobreviene una tormenta, llega la lluvia. Pero luego, la lluvia se va. Y cuando me preguntaS: «¿Por qué lloras?, te digo: «¡Ve a preguntárselo al maestro! A tu maestro.

¡Pregúntate a ti mismo! Entras en ti y te ves llorar. ¡Cuando llores, llora! ¡Cuando comas, come! ¡Cuando te enfades, enfádate! ¡No reprimas tu cólera! ¡Abandónate! ¡Pregúntate a ti mismo! Sé un cielo azul transparente. ¡Y cuando tengas ganas de llorar, llora y luego, si tienes ganas de reír, ríe! La tormenta ha pasado y los pájaros cantan. Tú dejas venir y dejas pasar con un inmenso placer».

Aprendizaje: Deja entrar la luz en tu cabeza. En la luz, está la sombra y otras cosas, pero es siempre luz. 

#anayany

#vidafeliz

#amorinfinito

AMOR MUTUO

“Cada momento que paso sin las personas a las que amo es un momento de tiempo perdido”. J.R.R. Tolkien.

Nos despertamos todos los días y juntos elegimos amarnos, cuidarnos y cubrir nuestras necesidades. Eso define para nosotras una Familia: la elección libre de convivencia entre cada uno de sus miembros.

Compartimos valores como la tolerancia, el respeto, la libertad, la paz… siendo ejemplo los unos para los otros de lo que es realmente amar desde el corazón. Para nosotras compartir valores es fundamental para relacionarnos saludablemente de forma duradera. Puede que no todos, en nuestro caso los pilares que compartimos y mantienen a la familia unida son: Amor, Paz, Felicidad y Bienestar. 

Juntos aprendemos a diario lo que es compartir, escuchar, cuidar, ayudar, ser felices… porque la vida cambia diariamente y queremos ser flexibles y adaptarnos para poder continuar. Por eso también aceptamos que hay momentos, juntos o individuales, para llorar, discutir, luchar, etc., y eso nos hace valorar más lo que tenemos y salir adelante. Porque como decía el sabio: “uno solo llega antes, pero juntos llegamos más lejos”. Y para nosotros la meta es el infinito.

Somos conscientes de la necesidad de voluntad mutua para dedicarnos atención, sin prisas, en esas tardes eternas de sonrisas que nunca terminan. Es maravilloso compartir y regalarnos un pedacito de tiempo de abrazos, besos, armonía, amor y sonrisas.Y mañana que salga el sol por donde quiera, pero los momentos mágicos elegimos vivirlos a tope.

Como seres humanos tenemos una necesidad natural por el “tiempo compartido”, con una cercanía tan necesaria como el propio alimento. De piel a piel. Donde a través del contacto físico se transmita mucho más que con las palabras. Tocarnos, acariciarnos, transferir nuestras energías, llegando hasta el alma. Una mirada, una caricia, una sensación, nuestro olor o nuestra voz calmada es el mejor regalo que a diario podemos hacerles a nuestros seres queridos.

Por eso creamos juntos experiencias, actividades placenteras en familia, donde nuestra cabeza solo está pendiente de ser felices y disfrutar del momento. ¡Y que se pare el Mundo! Porque ninguna experiencia puede ser bien atendida si no se crea desde la UNIDAD y el disfrute común. Así nos reafirmamos en que está en nuestras manos perseguir nuestros sueños y esperanzas y que las dificultades no pesan más que el Amor.

Somos conscientes de que nuestro bienestar mental, espiritual y la satisfacción emocional confieren un colchón de admiración mutua, de equilibrio y seguridad para ser felices con nuestras circunstancias. Igualmente, invertir en nuestro propio cuidado, en nuestro bienestar, y  hacernos antifrágiles es elegir ocuparnos hoy, en vez de preocuparnos mañana. 

Para nosotros nuestra hija es, como todos los niños lo son, nuestros grandes maestros, porque entienden, perciben e intuyen muchas más cosas de las que los adultos, adormecidos por las “obligaciones”, nos podemos imaginar y por supuesto de las que nos pueden comunicar. La calidad y la autenticidad de los momentos compartidos con ellos marcará su crecimiento emocional y en parte su salutogénesis, pero también marcarán los cimientos de nuestra eterna relación de familia. No importa la edad o condición que tengan, ellos detectan el vínculo que nos une desde la atención y el amor en base a los momentos compartidos, a la cercanía, al consuelo, a las miradas, a las risas, al tono de las voces…

Any es nuestra prioridad, y somos conscientes de que no basta con que lo sepa o se lo digamos, ella lo debe notar a diario en nuestros actos, palabras, miradas y ante todo… en su corazón. Igual que notamos nosotros que somos su prioridad elegida. Familia.

Así sabemos que, cuando surgen las dificultades, los problemas, las discusiones, la enfermedad, etc., el motor para ayudarnos a seguir adelante surgirá de entre las cenizas, llamémoslo Amor, Dios, la fuerza del corazón, energía primigenia, poder sanador…

Aprendizaje: Aprovechemos los momentos buenos para llenarnos de energía para cuando llueva.

Gracias por decir tanto en una canción Pau. La compartimos en los comentarios.

#anayany

#vidafeliz

#antifragilidad

HASTA EN LOS MÁS BELLOS JARDINES SE ENCUENTRA MIERDA.

«No hay más que una vida; por lo tanto, es perfecta». Paul Éluard.

Todos somos muy diferentes: razas, religiones, culturas, etcétera; pero nos unen más cosas de las que nos separan. Todos queremos ser felices, disfrutar de la vida, pero también todos tenemos familiares con alguna enfermedad o discapacidad, o nosotros mismos tenemos problemas de alguna índole. Así que todos amamos y sufrimos por igual. 

Algunas personas, ante estas realidades, viven en el pesimismo, envueltas obsesivamente en sus pensamientos y sentimientos, y no saben como parar el “run-run” de sus cabezas; otras están obcecadas con tener razón o adoran ser victimizadas. En el otro extremo están los que se unen a la moda positivista e intentan embotellar sus emociones para que no se vean, cero dramas, o empujarlas a un lado y permitirse solo aquellas consideradas socialmente legítimas, las positivas, aunque estar eufóricos realmente oculte los verdaderos problemas.

Nosotras apostamos por el camino medio, por una vida rodeadas de salutogénesis y donde nosotras conscientemente elegimos la antifragilidad. Buscamos a diario el equilibrio, es decir, nos damos permiso para estar alegres, pero también para enfadarnos cuando sea; para tener una vida plácida y derrumbarnos si no podemos más; para reírnos cada tarde y llorar por las noches por las dificultades del día.

Esto es para nosotras vivir en equilibrio. Elegir que prime la felicidad, el bienestar y la paz a través del Amor Infinito, pero sin una meta idílica a la que queramos llegar, sino afrontando que el TODO forma parte de la vida. Lo bueno y lo menos bueno.

Somos reales y estamos vivas, así que aunque nuestro concepto y elección es ser felices con nuestras circunstancias, sabemos que vivir en sí mismo implica enfrentarnos a realidades adversas, por eso elegimos el equilibrio. 

No hay biografía sin heridas. Es más, yo descubrí la verdadera felicidad tras el duro golpe de las circunstancias con las que Any venía a afrontar la vida. Entonces empecé realmente a valorarla y a entender que desde el sufrimiento el destino es el mismo, pero el camino lo construyo a diario yo, gracias a mi libre albedrío. Cuando entendí realmente esto, es cuando comencé a elegir otra forma de llegar, disfrutando del camino.

No ha sido fácil. Se necesita valor para buscar la agilidad emocional necesaria para crecer y salir poco a poco del túnel y aprender a disfrutar de las circunstancias del presente sean cuales sean. Por lo menos a mí, salir del círculo vicioso del declive inconsciente y entrar en el círculo virtuoso del avance lento continuo me ha llevado mucho tiempo.

Aceptar que todas las emociones forman parte de nuestra vida, y no dejarme hackear por el positivismo de moda ni por el sufrimiento para sentirme arropada socialmente, ha sido lo más duro de buscar un equilibrio real, y no vivir desde el miedo.

Any y yo nos trabajamos a nivel físico, espiritual, mental y emocional, pero teniendo en cuenta que tenemos tres cerebros: mente, corazón y estómago, y que a Any y a mí nos mueve sobre todo el corazón. Tiene que existir un líder, y qué mejor para nosotras que él. 

El corazón nos ha guiado instintivamente siempre. Desde ese Amor de la Madre que certifica al bebé que nace, o al niño que no puede valerse por sí mismo, que va a seguir vivo, hasta el Amor como el TODO que envuelve la vida. Esa fuerza primigenia es la que nos hace sobrevivir, incluso aunque perdamos la memoria o vivamos en diferentes estados de consciencia, porque el corazón siempre se siente. Alimentemos el Amor como ese vínculo afectivo que no se educa, sino que nos une por instinto. Y aceptemos nuestros sentimientos que laten al son que más le conviene.

Nosotras tenemos muy claro que, para estar vivas, tenemos que mover nuestro corazón, y para eso están las emociones y la respiración. Por eso aceptamos las emociones negativas, porque son necesarias para la vida. 

Nos damos permiso para tener toda clase de emociones, porque eso nos hace estar vivas.

La rabia, por ejemplo, nos hace bombear la sangre más deprisa para poder defendernos o para atacar. Las emociones de defensa, tristeza, rabia, asco y miedo, están ahí para ayudar al ser humano a sobrevivir. También la más neutra, la sorpresa. Y otras, como la culpa, nos ayudan a sanarnos a través del arrepentimiento, el perdón, etc.

Y por eso nosotras evitamos la rigidez en ambos sentidos, ya que nos lleva a problemas de salud o a trastornos varios. Gracias Leonid, cuanta sabiduría encierran tus postulados.

Elegimos la flexibilidad, que es el equivalente al bienestar corporal y a la salud mental y emocional. Y la base para la espiritualidad.

Siempre buscamos ser emocional y físicamente flexibles, porque somos conscientes de que en el camino de la vida existen momentos de culpa y alegría, de asco y felicidad, de ira y de paz, de miedo y sorpresa, de tristeza y euforia…

 Nosotras no buscamos ni el positivismo ni nos dejarnos vencer por el pesimismo. Somos neutras. Ese es el camino que hemos elegido para la felicidad, que prime el amor a través de la curiosidad, admiración, seguridad y alegría.

Felicidad no como euforia o alegría desmedida sino como admiración: esa otra emoción tranquila, que nos permite observar, contemplar y nos calma como espectadoras sin juzgar. Y de ahí a la meditación hay un paso. No como un ritual oriental sino como un momento de seguridad y tranquilidad mayor, un gran bienestar. La manifestación de la paz.

Y desde esa seguridad, equilibrio y neutralidad, vivimos con asertividad, conscientes de no acercarnos ni a la agresividad ni a la pasividad, pero atreviéndonos a fallar.

Y dejando espacio a la curiosidad para aprender de la ciencia y luego aplicar lo aprendido, al mismo tiempo que somos parte de nuestra propia investigación para adaptarnos a nuestras necesidades.

Y sin olvidarnos del arte y la creación de belleza a nuestro alrededor.

Y que no falte la alegría, el jolgorio y el buen humor todo el día.

Hemos aprendido lo que es SER FELICES con nuestras circunstancias, pero respetando nuestro derecho humano a flaquear, caer y volvernos a levantar. Porque no todos los días son de color rosa, nos permitimos tener una vida arcoiris.

Ahora sabemos que podemos elegir nuestro camino. Que la forma en que cada uno elige cómo lidiar con los momentos duros está en el interior pero se refleja también en los actos, hechos y palabras que forman el recorrido. Y que cuando elegimos cada aspecto de cómo amamos, cómo vivimos, cómo somos, cómo hablamos o cómo trabajamos por nuestro futuro, simplemente estamos manifestando en el plano físico nuestras emociones sin filtro.

Aprendizaje: Ser felices es una forma de vida que podemos elegir, pero eso no significa que no podamos tener las emociones negativas que forman parte de la condición humana.

#anayany

#vidafeliz

#amorinfinito

#salutogenesis

#antifragilidad