REDUZCAMOS NUESTRA CARGA DE RESPONSABILIDAD

“Quien busca culpables fuera, encontrará sosiego momentáneo pero jamás será dueño de su destino”. Filosofía Budista.

Somos los máximos responsables de nuestra vida ya que, de una forma u otra, todas las decisiones que hemos tomado nos han llevado al punto en el que nos encontramos.

Habremos tomado decisiones acertadas y menos acertadas pero todas ellas han estado interconectadas para dejar pasar el flujo de la vida. Un camino que no siempre es fácil.

Pero no podemos llevar la pesada mochila de que todo pasa por nuestra culpa, que ha sido responsabilidad nuestra no tomar las decisiones correctas. Entonces caeremos en el victimismo.

Pensar que todo depende de nosotros exclusivamente es una interpretación simplista y debemos abrir los ojos y ver todo el escenario. Sencillamente no somos los únicos responsable de todo lo que sucede a nuestro alrededor.

El ego nos acercará a regodearnos en las cosas que pensamos que hemos hecho bien y la depresión hará presencia cuando pensemos que hemos hecho cosas mal.

Busquemos el equilibrio en nuestra responsabilidad vital y en nuestras decisiones. Seamos neutros en vez de pragmáticos. Los acontecimientos pasan sin más. Llamémoslo karma o destino.

Seamos racionales y pensemos que hacernos responsables y no culpables nos ayuda a aprender de las experiencias y a no cometer los mismos errores.

En algunas circunstancias ser el responsable de una parte muy pequeña de lo que pasa puede resultar abrumador. Mantengámonos firmes, esto nos ayudará más tarde a tener una enorme sensación de empoderamiento porque seremos conscientes de que tenemos el poder de cambiar nuestras vidas si queremos.

Somos una pieza importante de nuestro destino y nuestras acciones nos abrirán muchas puertas, pero tenemos que prepararnos para afrontar la vida en los días buenos y en los días malos.

En el equilibrio está la paz, la felicidad y el amor a la vida.

#anayany
#antifragilidad
#vidafeliz

SOCIALIZACIÓN IMPUESTA O CONVIVIR DESDE EL AMOR

Nosotras entendemos la socialización como el “ser” y no como el “estar”o “pertenecer”.

Dar y recibir los unos de los otros en cualquier sitio que nos agrade y cada uno desde su condición o estado personal, independientemente de la edad. Si alguna de las partes no está cómoda, entonces es imposición. Cuando somos adultos tenemos la libertad de levantarnos e irnos, los niños corren peor suerte, son los adultos normalmente los que les imponemos dónde y con quién tienen que “socializarse”.

Para nosotras siempre ha sido un tema de calidad de las relaciones, más que de cantidad de horas con iguales o con cualquier tipo de persona. Any ha pasado, por su condición de “especial” para el sistema, por psicólogos, terapeutas, pedagogos, logopedas…Muy curioso observar como alguien que no quiere mentir y habla desde el amor infinito por los demás, Any, pone en serios conflictos a los profesionales hablando de socialización. Anecdótico simplemente.

En fin, lo que está claro es que nos necesitamos los unos a los otros en un camino común, por un bien común. La empatía, confianza y seguridad acompañan siempre a las relaciones sanas. Vivimos en un constante ida y vuelta entre el dar y recibir.

Pero no todos los espacios, momentos, ni personas son los adecuados en el camino de nuestras vidas. Así que desde el respeto, hablemos de elegir nuestro camino y no imponer el que debe de seguir otro. No limitemos nuestra libertad de elección.

Somos libres de pensamientos, palabras, obras, emociones…para relacionarnos desde el amor con todos los demás, o con quien decidamos, siempre desde el amor que nace de nosotros, desde nuestro corazón, hacia los demás. Sin pedir nada a cambio. Tras compartir con alguien, seremos capaces de elegir libremente si continuar cerca de ese grupo o no. Pero somos libres de decir NO. Es un aprendizaje fundamental. Las relaciones humanas se eligen, no se imponen.

En todo caso es un proceso de intercambio, no importa si lo que se da es algo físico o si es una caricia, una mirada o algo tan simple como escuchar a alguien en un determinado momento. Como seres humanos nos debemos un respeto siempre, compasión, caridad, ayuda…pero eso no significa que tengamos que ser el basurero de ego, emocional o físico de alguien, o de un grupo no elegido por nosotros.

Todo dar y recibir produce un intercambio emocional. Y para ser felices tenderemos al equilibrio. Por eso las relaciones descompensadas no funcionan y la socialización no se da en todas partes y con todo el mundo, porque realmente no todo el mundo buscamos lo mismo.

Realmente nosotras pensamos que toda persona tiene que tener el derecho de ser escuchada para elegir con libertad sus relaciones. Libertad para desde pequeños cortar las tóxicas y ser capaces de generar relaciones saludables.

Por ejemplo, si alguien nos impusiera a nosotras que tenemos que socializar en un bar lleno de humo y tomando Caca-Cola, pensaríamos que esa persona está loca o que la humanidad ha llegado a su fin.

¿Por qué socializarse en un espacio concreto? A algunos nos gusta compartir con la familia, en un lugar seguro, donde el amor es parte de relaciones interpersonales. Otros prefieren viajar y conocer personas de diferentes culturas y condiciones. Otros estar con el grupo de amigos de siempre y jugar en el parque o al Cash Flow. Cada persona es diferente y cada forma de socializarse debe de respetarse como diferente.

El modo en el que nos damos a los otros y en el que recibimos de los demás genera dinámicas que caracterizan la calidad de la relación y nosotras entendemos la verdadera socialización como un deseo de estar con los demás, siendo inteligentemente selectivos según nuestra sensibilidad, para no interrumpir el crecimiento de quien empieza el camino.

“Socializar” a un niño es una redundancia en si misma. El problema está cuando intentamos imponer un criterio para una socialización obligada en vez de dejar actuar a la naturaleza.

Como somos humanos, somos sociales, pero cuanto más “somos”, más seleccionamos las relaciones que queremos establecer en el día a día.

Por la libertad de elección desde pequeños, para tener relaciones sanas de mayores.

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#amorinfinito

SER FELICES A PESAR DE LAS CIRCUNSTANCIAS

“Cada vida y experiencia personal es un microuniverso“. Richard Buckminster Fuller

Muchos piensan que aceptar la vida como viene es sinónimo de pasividad y resignación.

Nosotras lo hemos visto siempre como el primer paso del cambio y por lo tanto el primer paso en nuestro propio camino de la felicidad.

Si queremos cambiar algo que no nos gusta, primero aceptamos que existe una situación que queremos mejorar y tomamos acción para mejorarla.

Negar la realidad o conformarse con lo que hay, no es nuestro estilo, ya que implica parálisis y bloqueo en situaciones que nos pueden generar malestar y todavía nos queda muchísimo por vivir, aprender y mejorar.

Para poder ser felices nosotras empezamos siempre por aprender a aceptar todo lo que nos ocurre y luego decidimos conscientemente qué podemos hacer.

Hay situaciones que podemos cambiar o mejorar y otras sobre las que prácticamente no tenemos ningún control. En este caso lo que hacemos es cambiar nuestra actitud.

Asumir una condición vital compleja, por ejemplo, parte de que hay cosas que no nos agradan en el día a día, pero aún así lidiamos con ellas y seguimos adelante sumando positivos.

Nosotras trabajamos a diario para ser felices a pesar de las circunstancias, porque hacemos que las cosas positivas pasen, y que pesen más que las negativas, siendo nosotras las actrices principales de nuestra propia vida, tomando el control y buscando siempre un plus de “buenrollismo”, conocimientos y amor .

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RODEADOS DE ESPEJOS

Todos somos energía, distintos pero iguales. Todos somos una versión de otros. Y al mismo tiempo todo es lo mismo.

Por eso somos espejos de los demás y a la vez debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas.

A través del espejo que nos hace otro descubrimos nuestro “yo”.

Todo lo que vemos a nuestro alrededor es una expresión de nosotros mismos.

Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos para nosotros.

Nos sentimos bien con las personas que tienen características similares a las nuestras y sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan las características que negamos en nosotros. Si sentimos una fuerte reacción negativa hacia alguien, podemos estar seguros de que tenemos características en común, características que no estamos dispuestos a aceptar. Si las aceptáramos, no nos molestarían.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro sin darnos cuenta de que terminamos proyectando esas características oscuras, que son también nuestras, en quienes nos rodean.

Cuando estamos dispuestos a aceptar los lados luminosos y oscuros, podemos empezar el camino. Cuando aceptamos esos distintos aspectos de nuestro ser, nos hacemos más conscientes de que todos somos uno y todos somos iguales.

Observemos que las características que distinguimos más claramente en los demás siempre están presentes en nosotros.

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YA SALE EL SOL

Las emociones nos guían hacia aquello que nos conviene, y para nosotras el SOL es la más generosa fuente de energía. El SOL nos da esa maravillosa sensación agradable, buena para nosotras.

Todo lo que nos resulta placentero no es necesariamente adecuado para nuestro bienestar pero comer adecuadamente, beber agua saludable, respirar aire suficientemente puro, dar y recibir afecto, tomar el sol, son aspectos básicos que a nosotras nos hacen sentirnos bien y a la vez nos producen placer.

Todo el mundo deseamos sentirnos bien, buscamos la plenitud y aquello que nos la proporciona. Pero no todo el mudo lo encuentra en las mismas cosas. Aveces en la simpleza, se encuentran los mayores placeres de la vida, aunque no lo apreciemos y nos conformemos con cosas materiales.

Llamémoslo equilibrio cuerpo-mente-emociones, la sabiduría del camino medio, la ausencia de inquietud, “by happy” o como cada uno queramos.

El camino de la FELICIDAD se compone de muchas cosas, y la mayoría no se pueden comprar.

Reflexionemos sobre cómo ver en las cosas sencillas lo qué necesitamos para sentirnos felices: dejando que la propia felicidad nos encuentre; simplificando nuestras vidas, redescubriendo las cosas sencillas del día a día; no parándonos ni los buenos ni los malos momentos, viviéndolos cuando llegan, aceptándolos; evitando los juicios hacia nosotros mismos y hacia los demás; compartiendo lo que somos y trabajando los diferentes aspectos de nosotros mismos; si necesitamos ayuda, pidiéndola y si nos piden ayuda, dándola; o regalándonos un capricho de tanto en tanto, así, sin más ni más, con el amor como abrigo.

La felicidad está más cerca de lo que pensamos. Por ejemplo…tras el viento que se lleva las nubes.

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