NO HACER ES OTRA FORMA DE HACER.

“La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer”. Baltasar Gracián.

 Nuestros mejores resultados siempre los hemos obtenido gracias a una forma natural de hacer las cosas, sin forzar, a nuestro ritmo y desde la aplicación de técnicas no invasivas,  bajo el criterio del rigor científico más actualizado. 

Además sabemos que cuando nos exigimos por encima de nuestras posibilidades, y simplemente dedicamos a cualquier asunto más energía de la que podemos entregarle en realidad, nos vemos obligadas a quitársela a otras áreas de la vida, creando negativos mientras buscamos mentalmente resultados positivos. 

Hace años que hemos dejado de hacer “lo mismo de siempre” que nos llevaría a los mismos resultados históricos. Hoy, más que nunca, están a nuestro alcance, gracias entre otras cosas a los avances científicos y tecnológicos, numerosos caminos en la vida. 

Nosotras elegimos el de no forzar. 

Paradójicamente puede parecer que no elegimos el camino más rápido ya que utilizamos el “no hacer”, la no fuerza ni resistencia. En cambio, esto nos permite disfrutar de la vida, del camino y sobre todo de aprender y poner en práctica una vida sencilla basada en el estudio y el autoconocimiento. Sin prisas. Vivir ya es un trabajo lo suficientemente duro en determinadas ocasiones, así que forzar continuamente en la vida diaria, a veces simplemente para intentar “normalizar”, puede crear en nosotras más sufrimiento, en vez de ayudar. 

Practicamos el derecho a no forzar, a “no hacer daño” o simplemente a “no hacer” que como dice Any: “no es quedarse parado, sino fluir con la vida como fluyen las olas”. 

Nosotras buscamos ser felices con nuestras circunstancias, y eso pasa por parar y por hacer sin forzar. Así de simple. Cada vez que hemos intentado ir más allá en nuestras ansias por conseguir cualquier tipo de resultado rápidamente, nos hemos visto envueltas en un círculos viciosos negativos. 

Parar no es no hacer “nada”, sino hacer de una forma consciente distinta, sin prisas, naturalmente. Calma, constancia e inteligencia podrían parecer un oxímoron para ver los resultados vitales deseados cuanto antes mejor, pero nosotras hemos podido experimentar que la sencillez es la clave de la elevación de la conciencia y el método para conseguir realmente los mejores resultados. No actuar en exceso, es para nosotras habitualmente el mejor acto; por eso, parar nos lleva hacia la felicidad, hacia el bienestar. El “no hacer” nosotras lo vemos como relajación, quietud, no-reacción, liviandad, recibir ayuda… es disfrutar de lo mágico de vivir. 

Ante las virtudes de la pasividad hoy en día se opone el hábito social de estar haciendo muchas cosas diferentes a todas horas, todos los días, sin darnos cuenta de que más no significa siempre mejor. Parar no es fácil en el siglo XXI. El miedo al silencio, al espacio vacío; la idea de que aún no hemos hecho suficiente; el ideal de lo que tenemos que llegar a lograr, etc.El éxito no es solo hacer y hacer, sino ir progresando, alcanzando hitos, superando barreras al ritmo adecuado para el ser humano mientras disfrutamos de la vida.

Any es siempre mi ejemplo de que sí se puede. Ella ha decidido combinar sus tareas diarias con la relajación, ejercicios terapéuticos no invasivos, música y lectura relajante… en un estilo de vida propio, en un espacio propio de equilibrio y de forma libre. Y así los resultados en todos los ámbitos de su vida son maravillosos. Desde fuera podría parecer que muchas veces no está haciendo nada, pero tiene una gran actividad continuamente. Está cultivando el Arte de Vivir. Ella me ha enseñado que avanzar es lo importante, pero despacio, para que los positivos triunfen frente a los negativos y no colapse la vida por el ritmo trepidante de simplemente hacer.

El hacer infinitamente no nos deja vivir en paz. Dejamos de ser felices, de disfrutar del día a día, para simplemente hacer. Vivimos en la ilusión de que tenemos que hallar algo que no tenemos, que lo que deseamos está en buscar incansablemente y hacer sin más. Que a través de algo externo, de algo que conseguiremos en el futuro gracias a los demás, nos podremos sentir bien. Y si no hacemos eso, si no probamos aquello, nos sentimos mal. Tenemos que aprender a ser lo que somos, sin hacer para demostrar a los demás nada. Ser libres en conocimientos para dejar que lo que deseamos desde la mente no nos lleve más lejos de la lógica o del instinto del corazón.

Wu Wei es uno de nuestros conceptos favoritos. Significa “sin esfuerzo” y “crecimiento”; las plantas crecen por Wu Wei, es decir, no hacen esfuerzos para crecer, simplemente lo hacen: viven. Ellas son nuestro ejemplo a seguir. 

Hoy hemos aprendido que somos más felices viviendo sin forzar en un equilibrio orgánico, desde el naturismo humanitario y desde lo no invasivo, en este momento universal que por sí mismo va a gran velocidad.

#anayany

#vidafeliz

#amorinfinito

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